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Claves para un currículum ganador



Uno de los elementos indispensables a la hora de solicitar empleo es el curriculum vitae (CV), que es un documento, ya sea digital o físico, que contiene, de una forma resumida, nuestros datos personales, académicos y profesionales, el cual sirve a los reclutadores para evaluar nuestro perfil y determinar si somos candidatos óptimos para la vacante a la que nos estamos postulando. Es una especie de carta de presentación, el primer acercamiento que tenemos con los responsables de los procesos de selección, por lo que, además de describir todo aquello en lo que somos competentes, debe reflejar nuestra personalidad.


Está demostrado que los encargados de Recursos Humanos destinan de seis a 20 segundos, máximo 30, para revisar cada uno de los cientos de currículums que les llegan a diario, tiempo que les es suficiente para descartar muchos y elegir sólo aquellos que consideran aptos para una entrevista. La clave para superar ese primer filtro es que el CV les sea atractivo, y para lograrlo, se deben cuidar tres aspectos: el contenido, el diseño y la estructura.


Contenido impecable

Antes de diseñarlo y de redactarlo, primero, debemos determinar qué información es la que vamos a presentar. Ésta se divide en cuatro temáticas:


1. Datos personales: Incluye nombre completo, teléfono de contacto y correo electrónico vigente que revisemos constantemente. Esto es, lógicamente, para que los reclutadores sepan quiénes somos y, si cubrimos con el perfil, puedan comunicarse con nosotros. Se deben evitar los sobrenombres y las direcciones de correo informales.


2. Trayectoria escolar: Se refiere a los estudios con los que contamos. Se deben especificar las instituciones de egreso, los grados alcanzados y el estatus de cada uno; es decir, qué licenciatura, maestría o doctorado, y si ya se cuenta con el título, si está en trámite, si es egresado, si algo quedó trunco, etc. Información acerca del kinder, primaria, secundaria y preparatoria NO se incluye. Sólo se mencionarán en aquellos casos en los que alguno de estos haya sido el último grado de estudios.


También, es importante nombrar todos los cursos, talleres, diplomados o webinars que se hayan tomado, que estén relacionados con el puesto solicitado. Por ejemplo, si la vacante es para gerente de ventas del sector automotriz, es irrelevante decir que nos inscribimos a un curso de cocina mexicana.


3. Experiencia profesional: Incluye todos los trabajos que se hayan desempeñado anteriormente, afines a la vacante. Es preciso referir la empresa, el tiempo que permanecimos en ella, el puesto y las actividades realizadas. Si estamos aplicando para nuestro primer trabajo, se pueden incluir los datos del servicio social o de las prácticas profesionales.


4. Conocimientos: Es preciso indicar las destrezas que se tienen en el manejo de ciertos programas informáticos, idiomas u otras funciones que sean necesarias para el puesto.


Diseño profesional


Bien dicen que “de la vista, nace el amor”, por lo que, si bien no será determinante, un buen diseño ayuda a captar la atención del reclutador en primera instancia. El estilo y los colores a utilizar estarán definidos por el tipo de empleo al que estemos aplicando. Por ejemplo, los trabajos que tienen que ver con la creatividad admiten tonalidades más vivas y composiciones un tanto fuera de lo convencional, aunque sin perder la formalidad; mientras que, para otro tipo de trabajos, convendrá una cromática más discreta.


Ayuda mucho el uso de íconos, distintas tipografías y tamaños para cada sección del texto, como títulos, subtítulos y cuerpo; al igual que las viñetas u otros elementos visuales. La idea es salir del clásico formato a blanco y negro. En cuanto a los colores, no se recomiendan más de tres, y es importante remarcar que todos los componentes deben seguir un mismo estilo, para que el documento se vea estético. Se puede pedir ayuda a un diseñador gráfico, o bien, existen muchas plataformas en internet que ofrecen una gran variedad de plantillas que se adaptan a todas las necesidades. Incluso, el programa Microsoft Word tiene esta opción, aunque con diseños un poco limitados.


Estructura organizada


Nuestro nombre y la carrera profesional deben ser el título general; por ende, serán los datos que tengan tipografía de mayor tamaño.


Presentar la información por secciones: educación, experiencia profesional, habilidades, idiomas, software, cursos y certificaciones. Nótese que no se ponen los hobbies, los reclutadores no lo recomiendan, ya que eso no es relevante para el primer filtro; en caso de interesarles, se lo preguntarán en la entrevista.


Los datos deben referirse en orden descendente, mencionando primero los hechos más recientes o las actividades de mayor relevancia o dominio. Por ejemplo, si aparte de la licenciatura, contamos con un posgrado, éste se escribirá al inicio de la sección, seguido de la carrera. Lo mismo sucede con la información laboral, se anotan al principio los últimos trabajos que hayamos tenido.


La brevedad ante todo. Los currículums más efectivos son aquellos que dicen mucho con poco. Incluso, los expertos señalan que un CV de más de tres hojas ya no es funcional. Las descripciones deben ser breves y directas, sin utilizar palabras rebuscadas y respetando una misma línea de redacción; por ejemplo, se pueden describir las labores realizadas en nuestros trabajos previos, expresándolas como sustantivos (edición de videos, enseñanza de inglés, atención a clientes) o como verbos en infinitivo (realizar reportajes, atender llamadas).


✓ No debe haber faltas de ortografía. La clave es leer y releer el documento después de redactar una idea nueva o un párrafo. Incluso, no está de más darle una última revisión antes de enviarlo al reclutador. Para ayudarnos a identificar errores que nuestra vista viciada ya no es capaz de detectar, lo recomendable es pedirle a un tercero que le dé una lectura rápida.


✓ Ser honestos. De nada sirve escribir maravillas en el CV si en realidad no somos capaces de desempeñar las funciones que presumimos. Puede que consigamos la entrevista, pero los reclutadores detectarán las mentiras al instante, y eso nos dejará muy mal parados. Lo mejor es decir la verdad y aceptar nuestras limitaciones con humildad.



¿Y la foto?, ¿sí o no?

La opinión está dividida. Algunos expertos dicen que sí debe incluirse, como una forma de conocer al candidato; otros comentan que no es necesaria, ya que lo importante en los procesos de selección son las capacidades y no cómo luzca la persona. Afirman que la fotografía puede influir en que algunos reclutadores se dejen llevar más por la apariencia que por las habilidades y experiencia, por ello, recomiendan no anexarla al CV, a menos que la empresa lo solicite puntualmente.


De cualquier manera, si optamos por incluirla, hay algunas especificaciones a tomar en cuenta:


· Debe ser vigente.


· El encuadre debe captar nuestro rostro y parte del pecho. El fondo debe estar despejado. De preferencia, que sea blanco o gris.


· Lo ideal es aparecer con una actitud profesional pero auténtica. Se admite una sonrisa moderada o una pose más relajada (como sentado frente a la computadora, con una taza de café), pero sin perder la formalidad y dependiendo del puesto al que se aspire.


· Debe tener buena resolución.



Muchas veces, somos descartados del primer filtro de selección no porque no seamos competentes para el puesto, sino porque nuestro currículum no capta la atención. Si usted necesita actualizar su CV o es la primera vez que redacta uno, le recomendamos que ponga en práctica estos consejos.






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