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El ruido también contamina



La vida en el universo representa movimiento, y éste, a su vez, implica sonido. Mucho de lo que el ser humano ha aprendido y reconocido de su propio mundo ha sido gracias al sentido del oído; además, éste le ha servido para comunicarse mutuamente. El sonido siempre ha estado presente en la vida del hombre y, junto con él, también, ha existido el ruido.


Al sonido se le se puede definir como una sensación que se produce en el oído, por el movimiento vibratorio de los cuerpos; en tanto que el ruido es cualquier sonido carente de cualidades armónicas agradables o un sonido no deseable.


Durante muchos años, el hombre vivió rodeado de un ambiente acústico en el que predominaron los sonidos naturales; sin embargo, con los cambios generados tras la Revolución Industrial, aparecieron sonidos artificiales, los cuales se han incrementado cada día en número y potencia, de tal manera que hoy ya rebasan la capacidad del organismo humano para soportarlos. Actualmente, los medios de transporte, la maquinaria industrial, la tecnología y el entretenimiento hacen que el ruido esté presente en todas partes y en niveles muy altos.


Según la OMS, el ruido es el factor ambiental más perjudicial para la salud después de la contaminación del aire, por lo que una persona no debe exponerse a más de 60 dB.

El ruido es una forma de contaminación ambiental y afecta seriamente la salud física y mental de quienes están en contacto frecuente con él, propiciando diversos trastornos al organismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el 76 % de la población que vive en los grandes centros urbanos sufre de un impacto acústico muy superior al recomendable, lo cual se ve reflejado en su calidad de vida y se manifiesta por medio de una serie de padecimientos físicos y psicológicos, tales como: perturbación del sueño, perjuicio de las labores en la escuela y el trabajo, disminución de la capacidad auditiva, respuestas de enojo y cambios en el comportamiento social; además, puede llegar a ser causa de hipertensión, cardiopatías, tensión muscular y pérdida de visión.

De acuerdo con este organismo, el ruido se vuelve dañino al superar los 75 decibeles (dB) y se torna doloroso a partir de los 120 dB. El límite aceptado de ruido por la OMS es de 55 dB durante el día, y 45 dB en la noche.


Según el reporte Fronteras 2022, de la ONU, las 10 ciudades más ruidosas del mundo son Daca (Bangladesh) con 119 dB; Moradabad (India), 114 dB; Islamabad (Pakistán), 105 dB; Ciudad Ho-Chi-Minh (Vietnam) y Rajshahi (Bangladesh), 103 dB; Ibadán (Nigeria), 101 dB; Argel (Argelia) y Kupondole (Nepal), 100 dB; Bangkok (Tailandia), 99 dB; y Toronto (Canadá), con 95 dB.


Decibel (dB)
Es una unidad de medida que sirve para expresar la intensidad o nivel de los sonidos; ayuda a determinar el peligro potencial de traumatismo acústico para el oído humano.

México también hace mucho ruido


Nuestro país, habitado por más de 130 millones de personas y cuya capital figura entre las ciudades con mayor contaminación sonora del mundo, ha buscado atacar este problema mediante regulaciones como el Reglamento para la Protección del Ambiente contra la Contaminación Originada por la Emisión de Ruido, el cual establece, en su capítulo III, artículo 11, que “el nivel de emisión de ruido máximo permisible en fuentes fijas es de 68 dB, de las 06:00 a las 22:00 horas; y de 65 dB, de las 22:00 a las 06:00 horas. Estos niveles se medirán en forma continua o semicontinua en las colindancias del predio, durante un lapso no menor de 15 minutos, conforme a las normas correspondientes”.


De igual forma, señala, en su artículo 15, que “los establecimientos industriales, comerciales, de servicio público y, en general, toda edificación deberán construirse de tal forma que permitan un aislamiento acústico suficiente, para que el ruido generado en su interior no rebase los niveles permitidos en el artículo 11 de este Reglamento”.


En el artículo 39, el Reglamento estipula que el ruido doméstico no amerita sanciones; sin embargo, sí aclara que existe la posibilidad de que las autoridades competentes levanten las multas correspondientes en caso de que haya quejas por parte de los vecinos.

Asimismo, se han establecido algunas Normas Oficiales Mexicanas (NOM) en materia de contaminación por ruido, como la NOM-082-SEMARNAT-1994, la NOM-080 y la NOM-079, mismas que establecen los límites máximos permitidos de emisión de ruido para motocicletas y triciclos motorizados y vehículos automotores.


La la NOM-081-SEMARNAT-1994 establece los límites máximos permisibles de emisión de ruido de la fuentes fijas, su forma de medición y los horarios recomendados por la OMS. Así, para exteriores de zonas residenciales el nivel máximo permitido es de 55 dB, de las 6:00 a las 22:00 horas; y de 50 dB, de las 22:00 a las 6:00 horas. En esos mismos horarios en zonas industriales, la tolerancia es de 68 y 65 dB. Para escuelas en áreas exteriores y de juego, el nivel es de 55 dB; en tanto que para ceremonias festivales y eventos de entretenimiento durante cuatro horas, el límite máximo es de 100 dB.


La Ciudad de México, en particular, cuenta, desde 2006, con una norma local para regular las emisiones de ruido. Esta regulación establece que el límite máximo permitido es de 65 dB en horario diurno, y 62 dB en horario nocturno; es decir, tres dB menos de lo que establece la norma federal. Esta norma tiene aplicación tanto en establecimientos comerciales como en domicilios particulares, así como en establecimientos semifijos, como los puestos ambulantes.


En marzo de 2021, el Congreso de la Ciudad de México aprobó una reforma a la Ley Ambiental de Protección a la Tierra de la Ciudad de México, en la que se establece que quienes infrinjan los límites de ruido permitidos recibirán una sanción, ya sea arresto por 36 horas o el pago de multas que pueden ir desde los 1,794.4 pesos hasta los 8 millones 962 mil pesos. Sobre las fuentes contaminantes, obras, actividades e instalaciones que produzcan un ruido por encima de lo permitido, podrían ser clausuradas temporal o definitivamente, de manera parcial o total. Para todos los casos, la Secretaría de Seguridad Ciudadana es la responsable de presentar a los infractores ante el juez cívico.



En una conversación normal, el nivel de ruido ronda los 50 y 60 dB. Si se habla a gritos, llega casi a los 65dB. El ruido generado por un automóvil es de 70 dB.


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