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Manténgase alerta con los productos milagro


En México, el consumo de este tipo de productos ha crecido de forma acelerada, y el número de ellos, también, se ha incrementado significativamente



Los productos milagro son mercancías que presumen, engañosamente, tener facultades curativas y ser remedios efectivos para ciertos males, pero, en realidad, carecen de un control o certificación de calidad, no tienen registro sanitario de medicamentos ni cuentan con pruebas clínicas que demuestren su seguridad y efectividad, por lo que pueden ocasionar perjuicios en los consumidores.


Estos productos aparecen bajo diferentes presentaciones y prometen sanar, por ejemplo, enfermedades crónicas, disminuir el peso corporal, en poco tiempo y sin esfuerzo, etcétera. Generalmente, son sustancias que se ingieren o aplican sobre el cuerpo, pero, también, se incluye a los dispositivos o aparatos que, al influir, supuestamente, en algunas partes del organismo, pueden producir efectos extraordinarios, ya sea en la salud o la estética de las personas.


Se venden como una opción mucho más barata y rápida que otras terapias, sin embargo, a futuro, pueden generar un alto costo a la salud de la persona, ya que no siguen un proceso de investigación válida ni cuentan con ninguna institución sanitaria oficial que los respalde, contrario a lo que sucede con los medicamentos patentados, que sí son sometidos a diversas pruebas para conseguir los permisos de las autoridades correspondientes y, finalmente, salir al mercado, sin comprometer la integridad de las personas.


Según la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), los productos milagro constituyen un riesgo para la salud, ya que promueven la automedicación, evitan el diagnóstico oportuno de enfermedades en las personas que los consumen y entorpecen los tratamientos adecuados y seguros, al atribuirse propiedades terapéuticas sin contar con sustento científico.



Los productos milagro pueden venir en forma de tés, geles, comestibles, shampoos, medicamentos, dispositivos electrónicos, accesorios, entre otros.


El secreto detrás de su “éxito”


Expertos señalan que el éxito de venta de estos artículos se atribuye a que su publicidad se aprovecha de la desesperación y necesidad de las personas por encontrar una solución efectiva, rápida y accesible para su problema; es decir, apelan a la tendencia del consumidor por preferir productos buenos, bonitos, baratos y que den resultados sin hacer el mínimo esfuerzo; básicamente, “mágicos”. Así, hay un bombardeo constante de mensajes mediáticos que hacen referencia a ciertos problemas, presentando una “solución rápida y segura” para los mismos, de modo que se gesta el ambiente propicio para el consumo de estos medicamentos.


La mayoría de los comerciales e infomerciales está basada en testimonios de presuntos usuarios beneficiados, lo cual ayuda a fortalecer los mensajes prometedores de dichos productos, de manera que la gente los considera total y absolutamente eficaces y confiables.


La batalla contra los productos milagro


Con el fin de evitar la comercialización y consumo desmedido de estos productos, la Secretaría de Salud, a través del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad, establece sanciones y multas –de hasta el 5 % de las ventas anuales del artículo– a aquellas empresas encargadas de la promoción, producción y distribución de los productos milagro que no cuenten con el respectivo registro sanitario. Igualmente, estipula que los medios de comunicación deben asegurarse de que la publicidad que van a transmitir cuente con el permiso correspondiente o se haya presentado aviso ante la Secretaría de Salud.


La Cofepris, organismo facultado para ordenar el retiro de la publicidad en los medios de comunicación, así como aplicar las multas en los casos que así lo ameriten, señala que los medios de comunicación que desacaten las disposiciones y se nieguen a retirar la publicidad no autorizada de productos milagro se podrían hacer acreedores a una multa de más de millón de pesos, por pauta publicitaria. Asimismo, el organismo trabaja conjuntamente con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), para el intercambio de información, cooperación y coordinación de operativos con el fin de identificar a las empresas que decidan comercializar y publicitar cualquier producto que prometa determinados efectos, sin contar con un respaldo científico.


Estas medidas llevan aplicándose desde hace una década, y la Cofepris, constantemente, está retirando publicidad engañosa y emitiendo alertas sobre productos milagro fraudulentos de todo tipo. La mayoría de éstos se enfoca en la pérdida rápida de peso, aunque, también, son muy comunes aquellos que prometen curar otros problemas, como la diabetes, el cáncer, la alopecia, el acné, etcétera.


Consumidores informados e inteligentes


Es importante señalar que los esfuerzos conjuntos que realizan las autoridades para legislar, prevenir, vigilar y prohibir la comercialización de este tipo de productos son parte de su deber como garantes de la salud de los ciudadanos; sin embargo, los consumidores, también, tienen una gran responsabilidad, pues el éxito de venta de estos artículos es resultado de la falta de información y educación en salud de las personas.


Terminar con los productos milagro es una tarea difícil si se deja todo el trabajo a las autoridades; y es que estos artículos no sólo se venden en algunas farmacias, sino, también, en las calles, mercados, transporte público, etcétera. De ahí, la importancia de convertirse en un consumidor informado, capaz de tomar decisiones inteligentes en favor de la propia salud. Ante cualquier problema que se necesite atacar, es fundamental acercarse con un profesional de la salud, para recibir la orientación y tratamiento adecuados, y se recomienda estar al pendiente de las alertas de la Cofepris.


El papel del farmacéutico


El farmacéutico está llamado a ser un referente de apoyo para el consumidor, para orientarlo, en lo que esté dentro de su alcance, en medio de la confusión generada por la publicidad y la supuesta efectividad de estos productos. Es importante que, con su conocimiento en la materia y de las regulaciones que deben cumplir los productos que dispensa en su farmacia, sepa identificar, por la presentación, etiquetado y publicidad, si se trata de un ejemplar autorizado en el mercado o si es un producto milagro. De esta forma, se convertirá en un educador sanitario, que podrá instruir a los ciudadanos para saber distinguir entre lo científico y lo engañoso.



El té Chupa panza, que promete ayudar a adelgazar, de manera rápida, gracias a que está elaborado, supuestamente, a base de jengibre y otros ingredientes naturales, es uno de los productos sobre los que la Cofepris ha alertado en diversas ocasiones, ya que, informa, contiene bamitol, una sustancia de uso veterinario, indicada en las afecciones inflamatorias en animales.

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