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San Agustín, Florida



La ciudad de San Agustín, ubicada al noreste de Florida, es la más antigua de Estados Unidos. Data del siglo XVI y, al estar situada en la costa, frente a las aguas del océano Atlántico –el cual conecta con Europa–, durante varios siglos, fue escenario de numerosos ataques, guerras, invasiones de piratas, epidemias y las consecuentes muertes y tragedias, que fueron generando una atmósfera paranormal a su alrededor, la cual, hoy en día, aún se percibe, según los pobladores y visitantes.


Para comprender mejor las leyendas y eventos fantasmales que ocurren en diversas locaciones de la urbe, es preciso conocer un poco de su historia.


La península de Florida fue descubierta en 1513, por el explorador español Juan Ponce de León, quien llegó al territorio por la parte norte, por la desembocadura del río St. Johns, atribuyéndolo como propiedad de la Corona española. Para 1562, un grupo de hugonotes (protestantes franceses de la doctrina calvinista) se asentó cerca del río, lo cual fue considerado, por Felipe II de España, como una amenaza a sus posesiones, por lo que envió a una expedición con el objetivo de desalojarlos de la zona. El marinero al mando fue Pedro Menéndez de Avilés, quien completó, con éxito, la misión, reconquistó la Florida y fundó la ciudad de San Agustín, en 1565, en la que, a lo largo de las décadas siguientes, se construirían diversas fortalezas costeras que servirían como base de defensa ante las múltiples invasiones.


En 1586, el marinero inglés Sir Francis Drake atacó la ciudad, pero los españoles lograron defenderla y reconstruirla; no obstante, durante los siglos XVII y XVIII, San Agustín continuó siendo objeto de numerosas batallas por parte de británicos, franceses y hasta de nativos americanos que buscaban recuperar sus tierras. Con el Tratado de París, firmado en 1763, Inglaterra obtuvo la Florida como una recompensa otorgada por España, por su ayuda en una batalla contra franceses e indígenas.


Poco más de una década después, tuvo lugar la Independencia de las Trece Colonias (1776), dando pie a una nueva nación: Estados Unidos. Por su parte, en 1783, Inglaterra le devolvió a España el territorio de Florida. Posteriormente, con el Tratado de Adams-Onís (1819) –que establecía las fronteras entre Estados Unidos y el virreinato de la Nueva España–, se estableció que Florida formara parte del territorio estadounidense, incorporándose oficialmente como estado, en 1821.


Entendiendo esto, será mucho más fácil comprender las historias particulares de cada monumento que le mencionamos a continuación, que dieron origen a las leyendas fantasmales.



Castillo de San Marcos

Es una gran fortaleza de piedra, que comenzó a construirse en octubre de 1672, luego del ataque del pirata inglés Robert Searle, en 1667; tardó en terminarse 23 años, con obreros llevados desde Cuba. Resistió incontables batallas entre británicos, españoles y nativos americanos, y numerosos asaltos por parte de piratas.


Naturalmente, las muertes que ocurrieron bajo esas circunstancias impregnaron el lugar de una energía espeluznante, con las almas de soldados y bandidos vagando por los pasillos. El ente más popular es, quizá, el del pirata inglés Andrew Ramson, quien, según se dice, sobrevivió a un intento de ejecución ahí, pero cuando, posteriormente, murió, su espíritu se quedó vinculado al fuerte, hasta la fecha.



Faro de San Agustín

Es el recinto más popular de la ciudad y el que se considera que más fantasmas alberga y que experimenta más actividad paranormal. Se construyó entre 1871 y 1874, como un sustituto de un faro anterior que cayó al océano.


Entre todo lo fantasmagórico que se dice que ocurre en ese lugar, destacan las apariciones de tres niñas, quienes murieron ahogadas accidentalmente mientras jugaban con un carrito, en la playa. Según los visitantes y los trabajadores del faro, es común escuchar sus risas infantiles y sus voces diciendo “hola”, por los alrededores. Además, suelen hacerle travesuras a las personas que suben al mirador; y es que, inexplicablemente, los cordones de sus zapatos aparecen atados entre sí o a los barandales de la escalera de la torre. Aparte de las niñas, por lo menos, otros cuatro fantasmas habitan ahí.


Actualmente, el faro continúa en actividad; sirve para alumbrar el camino de barcos privados; además, tanto él como otras construcciones históricas alrededor funcionan como museos. El faro tiene una altura de 165 pies (50.292 metros) y, para llegar a la zona del mirador, hay que subir 219 escalones, entre los cuales, hay ocho zonas de descanso.


Cementerios y hoteles

Estos dos lugares, en general y en casi cualquier lugar del orbe, tienen mucha fama de presentar alta actividad paranormal, apariciones y eventos escalofriantes; especialmente, los cementerios, por obvias razones.


En el caso de la ciudad de San Agustín, los cementerios Huguenot (Hugonote) y el Tolomato son los más fantasmales, debido a que ahí yacen enterrados los cadáveres de cientos de personas que fallecieron a causa de la epidemia de fiebre amarilla, en el siglo XIX.


El Huguenot se ubica frente a la puerta histórica de la ciudad y fue el lugar de descanso para los difuntos protestantes entre 1821 y 1884. El Tolomato fue el primer cementerio de la ciudad; estuvo activo desde el siglo XVIII hasta 1884 y estaba reservado únicamente para los católicos.


Respecto a las posadas más “terroríficas” de San Agustín, el motel San Francisco es uno de los más destacados. De acuerdo con los trabajadores y las diversas personas que se han hospedado ahí, en la tercera planta, particularmente en la habitación 3A, deambula una mujer de raza negra, portando un vestido blanco. Se cree que se trata de Lily, una esclava que vivió en el hotel, por un tiempo, y que mantuvo un romance con el sobrino del dueño del lugar; sin embargo, ya que su amor era imposible debido a cuestiones de clase social, la joven se suicidó, quedando su alma atrapada en aquella estancia. Según varios testimonios, los televisores se apagan y encienden solos, pero no se sabe si esto es obra de Lily o de otros fantasmas que habiten allí.


El motel Casablanca es otro “embrujado”; está situado en una bahía que fue un punto importante para el contrabando de bebidas alcohólicas provenientes de Jamaica, Puerto Rico, Cuba y otras islas del Caribe.


Los eventos paranormales que ahí suceden tienen su origen en el siglo XX, cuando hubo un período de ley seca en la ciudad. El motel estaba dirigido por una anciana, quien solía ayudar a los contrabandistas que navegaban por la zona, de noche, advirtiéndoles, con su linterna y desde la azotea, sobre la presencia de funcionarios del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Tras su muerte, su alma se quedó vinculada al hotel, realizando esas trampas. Son muchos los navegantes que afirman ver, por las noches, una sombra y una extraña luz proveniente del techo del hotel; dicha presencia se percibe también al interior.


San Agustín, además de su riqueza histórica y cultural, atrae a millones de turistas, específicamente, por su fama de ser uno de los sitios más embrujados de Estados Unidos. Y es que es irónico que las historias de fantasmas asustan, pero, también, gustan.

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