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Orígenes de la farmacia


Todo inició como un medio para la expulsión de demonios




Todos, en determinado momento de la vida, nos hemos visto en la necesidad de tomar algún medicamento, té, pócima o brebaje, o bien, hecho alguna acción supersticiosa, para intentar curar o aminorar algún mal que aqueje nuestro cuerpo. Para obtener dicho remedio, hay quienes acuden a la abuela, la mamá, la tía, la vecina, el brujo, chamán, curandero del pueblo o, lo más razonable, al boticario o médico especialista.


Anteriormente, el boticario era una persona con conocimientos en medicina herbolaria y natural y/o un poco de química, quien preparaba, en su negocio (la botica), mezclas específicas para apaciguar el mal de cada paciente y se las vendía, por lo que podría decirse que eran remedios personalizados. Este es uno de los antecedentes más recientes de lo que es la farmacia –entendiéndose tanto como la ciencia encargada de fabricar medicamentos como el establecimiento que los vende–, pero lo cierto es que sus orígenes se remontan miles de años atrás, en tiempos de las civilizaciones primitivas y antiguas, que ya experimentaban con métodos curativos, practicando así la farmacia, aunque el concepto como tal surgiera mucho tiempo después.


Por lo tanto, para hablar de la historia de la farmacia y del farmacéutico, es preciso hablar del medicamento.


Enfermedad y cura desde el inicio de los tiempos


A lo largo de los años, el empleo del medicamento o cura ha dependido de la civilización o cultura que lo utiliza, de la forma en la que se ve el mal a tratar y del momento histórico en el que se vive. En las comunidades primitivas, por ejemplo, se tenía la idea de que la enfermedad era una pérdida del alma, causada por un embrujo. La explicación que daban a los padecimientos correspondía a un castigo por parte de una fuerza sobrenatural, dios o demonio, y para curarse, usaban plantas medicinales, ritos, brebajes, oraciones y penitencias. El enfermo, en algunos casos, era incluso sacrificado.


Por su parte, las grandes civilizaciones antiguas, como los incas, mayas y aztecas, contaban con una farmacéutica más elaborada, mientras que China, India, Japón, Corea y el Extremo Oriente fueron los primeros en tener una visión natural del organismo y de las causas de la enfermedad, por lo que se basaron en una relación equilibrada con la naturaleza. Las causas de enfermedad consideradas naturales eran, generalmente, las provocadas por heridas hechas por fieras o peleas. La farmacia en esas culturas tenía como base las plantas.


En la región de Mesopotamia es donde se han encontrado las primeras evidencias de elaboración de medicamentos y de la expedición de recetas médicas, las cuales se grababan en tablas de arcilla, alrededor del 2100 a. C. Se dice que estudiaban los efectos de las diferentes hierbas en esclavos y se les atribuye la realización de los primeros métodos farmacéuticos, como el prensado y la pulverización.


En el caso de Egipto, en el Papiro de Ebers, datado del 1500 a. C., ya se describen sintomatologías de enfermedades y prescripciones médicas para tratarlas. Habla, además, de las propiedades de las plantas medicinales, animales y minerales, y contiene algunas recetas para preparar medicamentos.


La farmacia de la India estaba fuertemente influenciada por la filosofía védica y el acónito, jengibre y el lino eran los principales ingredientes de sus medicamentos. Por su parte, en China, la guía de pensamiento era el taoísmo, por lo que la farmacología se enfocaba en buscar la inmortalidad. El libro Shennong Ben Cao Jing es la primera recopilación china existente, dividido en tres volúmenes, que describe 365 plantas medicinales, como el arbusto ma huang o efedrina.


La cura dependiendo del humor

En las antiguas Roma y Grecia, el medicamento ya era reconocido como tal. En esa época, surgieron diversos personajes significativos que se enfocaron al estudio de la medicina. Un ejemplo es Galeno (c. 129-216), quien estudió la naturaleza, sus leyes y las que rigen el organismo y que son aplicadas a la fisiología.


Galeno apoyó la teoría de los humores, previamente planteada por Hipócrates (460-337 a. C.), la cual establecía que el cuerpo humano estaba constituido por cuatro sustancias básicas llamadas humores: bilis negra, bilis amarilla, flema y sangre; el equilibrio de éstas se reflejaba en el estado de completa salud de la persona. El médico griego asoció cada humor con un determinado temperamento de un individuo: colérico (bilis amarilla); sanguíneo (sangre); flemático (flema) y melancólico (bilis negra). De esta manera, Galeno relacionaba cada temperamento de las personas con la forma en la que debían ser curadas.

La teoría de los cuatro elementos (agua, tierra, aire y fuego) se basa en que la materia está formada por éstos y que una buena mezcla de ellos da lugar a un estado de salud y bienestar. Por ejemplo, si alguien tenía fiebre, significaba que tenía un aumento de fuego (calor-sequedad), por lo tanto, para restablecer el equilibrio perdido, se buscaban plantas con alto contenido de agua, que es el elemento contrario al fuego.


Durante esa época, la farmacia fue una réplica de estas teorías y lo usual era tratar el humor que se hallaba en exceso o en deficiencia.


Se dice que las primeras farmacias como establecimientos aparecieron en Bagdad, por ahí del siglo VIII, pero no se tienen muchos detalles al respecto. Lo siguiente que se sabe se remonta hasta el año 1240, en Europa, cuando Federico II de Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, separó oficialmente las profesiones del médico y el farmacéutico, implementando regulaciones para ambas. Así, los boticarios y las farmacias se expandieron a lo largo del continente europeo y en Asia, cuya demanda se incrementó con el brote de la peste bubónica.


Las enfermedades y su tratamiento han evolucionado a la par


Antes del siglo XX y a principios del mismo, la formulación y preparación de medicamentos se hacía de forma individual, por un farmacólogo, como comentamos al inicio. Fue a partir de esa centuria que la elaboración de los medicamentos corrió a cargo de la industria moderna ya con conocimiento de química y no sólo basados en plantas; así, los químico farmacobiólogos son quienes coordinan e investigan la formulación y preparación de medicamentos.


Actualmente, la farmacología es un área de las ciencias de la salud, que estudia la procedencia, naturaleza, propiedades y técnicas de preparación de medicamentos, para su correcto aprovechamiento terapéutico, así como el efecto de éstos sobre el organismo.


En nuestros días, es posible conseguir infinidad de medicamentos y remedios basados tanto en viejo como en nuevo conocimiento y tecnología; desde una pomada contra las rozaduras del bebé, hasta complejos tratamientos recetados por médicos especialistas, para, de alguna manera, “exorcizar a los demonios que, de pronto, se apoderan de nuestro cuerpo” y que, de no ser por la evolución de las farmacias y los farmacéuticos, en otros tiempos, habríamos sido sacrificados.



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