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¿Qué está pasando con el Sistema Cutzamala?




El Sistema Cutzamala es un sistema hídrico de almacenamiento, potabilización y distribución, que aporta cerca del 30 % del agua que se consume en la Zona Metropolitana del Valle de México.


Es considerado una compleja obra de ingeniería civil, así como uno de los sistemas de suministro de agua mas grandes del mundo, ya que debe bombearse, desde su punto más bajo, a una altura de mil 600 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) hasta los dos mil 700 m.s.n.m., y transporta cerca de 480 hectómetros cúbicos (hm3/año) de agua al año.



Para tener una idea de la cantidad de agua que se bombea, se puede tener en cuenta la siguiente relación: 1 hectómetro cúbico = 1 millón de metros cúbicos = 1,000 millones de litros de agua.


El sistema se abastece de la cuenca alta del río Cutzamala e incorpora, a su paso, las presas Tuxpan, El Bosque, Ixtapan del Oro, Colorines, Valle de Bravo, Villa Victoria y Chilesdo, ubicadas en Michoacán y el Estado de México. Estas presas, con excepción de Chilesdo, originalmente, formaban parte del sistema hidroeléctrico Miguel Alemán. Por su parte, la presa Chilesdo capta las aguas del río Malacatepec. 


El inicio de un gran proyecto

El Sistema Cutzamala de agua potable se ha ido desarrollando durante más de 80 años, durante los cuales, se ha ido aumentando la capacidad del mismo.



De acuerdo con la Comisión Nacional de Agua (Conagua), el Sistema Cutzamala tiene sus orígenes durante la Revolución Mexicana, cuando surge la necesidad de llevar agua del río Lerma, ubicado en el Valle de Toluca, hacia la Ciudad de México, a consecuencia de la extracción desmedida de aguas subterráneas. Sin embargo, debido a las tensiones políticas y la falta de capital, fue hasta 1942 cuando comienza el proyecto, con el inicio de las construcciones de canales, tuberías y tanques de almacenamiento. A esta primera fase del proyecto se le dominó Sistema Lerma, el cual empezó su operación a principios de la década de los 50.


A inicios de los años 70, el Sistema Lerma aportaba cerca de 13 mil 700 litros por segundo a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, pero esto ya no era suficiente para entonces. El rápido crecimiento de la población obligó a buscar nuevas fuentes de agua para satisfacer las nuevas demandas.


La segunda fase se inicia en el año 1976 y se pone en marcha en 1985. Esta etapa consistió en la construcción del túnel Analco-San José, de 42 km de largo, que lleva el agua desde la presa Villa Victoria hasta un segundo túnel, en la sierra Monte de las Cruces; con esto, se logró conectar el Valle de Toluca y el Valle de México. También, se construyeron varias plantas de bombeo, así como la planta potabilizadora Los Berros, que recibía agua, principalmente, del Sistema Valle de Bravo, pero se le aumentó su capacidad por medio del túnel Agua Escondida, que permite la entrada del agua desde la cuenca del río Cutzamala al Valle de Toluca.


La tercera fase se considera a partir de 1993, donde se construyeron canales y tuberías paralelas a las ya existentes, con el fin de evitar cortes de agua por mantenimientos anuales –ejecutados, usualmente, en Semana Santa– y hacer redundante el Sistema Cutzamala; es decir, asegurar el abastecimiento a la población.


El Sistema Cutzamala es fundamental para el suministro de agua potable a la Zona Metropolitana del Valle de México, llevando este recurso vital a millones de mexicanos. Algunas de las alcaldías y municipios que se benefician de este sistema son:


En la Ciudad de México: Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Iztacalco, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Miguel Hidalgo, Tláhuac y Tlalpan.


En el Estado de México: Acolman, Atizapán de Zaragoza, Coacalco, Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Huixquilucan, Lerma, Naucalpan de Juárez, Nezahualcóyotl, Nicolás Romero, Ocoyoacac, Tecámac, Temoaya, Tlalnepantla, Toluca y Tultitlán.

 


Cutzamala es una palabra de origen náhuatl, que significa lugar de comadrejas.

 

Desabasto de agua, problema cercano

‌Hablamos de sequías cuando la precipitación se encuentra por debajo del promedio durante varios meses o años, y son un fenómeno que ocurre en cualquier parte del país y del mundo. No debe confundirse sequía con escasez, ya que la escasez hace referencia a la falta de agua para cubrir la demanda de la población.


Actualmente, tanto el Sistema Cutzamala como todo el país se encuentran en sequía debido a la falta de precipitaciones. Hoy en día, el Sistema Cutzamala enfrenta sus niveles más bajos en la historia. En los últimos informes, se indica que el almacenamiento actual está al 39.3 % de su capacidad, cuando, en los históricos de años anteriores, en los meses de marzo, se mantenía arriba del 75 %.


La sequía moderada y severa se incrementó en el Estado de México, Hidalgo, Puebla y la Ciudad de México. Además, del primero de enero al 4 de febrero de 2024, se presentó un 41.4 % menos de lluvias en comparación con los años anteriores en ese mismo período, de acuerdo con un comunicado de la Conagua.


En su más reciente monitoreo, el Sistema Cutzamala reporta una disminución de niveles en sus tres principales presas, desde finales de 2023 hasta la fecha:


●      Presa Villa Victoria: De 30.45 % a 30.16 %

●      Presa Valle de Bravo: De 30.86 % a 30.25 %

●      Presa El Bosque: De 58.24 % a 57.90 %


A su vez, científicos de diferentes universidades, como Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mencionan que es necesario renovar el Sistema Lerma y reponer estructuras del Sistema Cutzamala, pues este último se construyó para un horizonte de 20 años, sin embargo, lleva más de 40 en operación. Se necesitan más de 100 mil millones de pesos para renovar la red y reducir las fugas, ya que, debido al suelo que se tiene en la capital del país y a los sismos, las fracturas de las tuberías son constantes y se pierde más agua de lo que envía el Cutzamala.

El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX) estima que, para el 2030, sólo el 8 % de la capital cuente con servicio de agua. Por ello, hoy más que nunca, es muy importante cuidar este recurso. De continuar con el actual patrón de aprovechamiento y de gestión del agua, la Zona Metropolitana del Valle de México puede enfrentar el día cero para el año 2028. Algunas de las alternativas más viables que se proponen para satisfacer las nuevas demandas son el río Mezquital, la cuenca del río Temascaltepec y el río Necaxa.

 

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