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Surrealista Xilitla



Xilitla es un pueblo de ensueño que se localiza al sureste del estado de San Luis Potosí; está enclavado en una zona montañosa de la Huasteca y limita, al sur, con Hidalgo y, al oeste, con Querétaro.


Si tuviéramos que describir a Xilitla, que entró al programa de Pueblos Mágicos en el año 2011, con sólo cinco palabras, éstas serían magia, naturaleza, tradiciones, café y, por supuesto, surrealismo. Y es que, en su atmósfera, en sus rincones, conviven las tradiciones de los nativos nahuas y tének, la herencia española, la vegetación de los bosques y el clima tropical, el aroma y el sabor de aquella fuerte bebida y un espacio escultórico que intenta materializar las contradicciones de la imaginación y los sueños, obra de un artista inglés; nos referimos al Jardín Surrealista Edward James.


Historia de Xilitla


Se tiene aceptado que el nombre de este pueblo deriva del náhuatl; sin embargo, no se tienen claros los vocablos de origen, ya que se manejan dos posibles raíces. Por un lado, se cree que viene de las palabras cili y tlan, que significa ‘lugar de caracolillos’; y por el otro, se propone que surge de chili y tlan, que es ‘lugar de chile’.


Durante la época prehispánica, aquella región potosina estuvo ocupada, primeramente, por una comunidad de olmecas, quienes llegaron por el río Pánuco y se asentaron ahí de forma permanente, dejando una descendencia que existió hasta tiempos de los aztecas. Los nativos huastecos o tének se referían a la zona como Taziol; no obstante, cuando el Imperio azteca expandió sus dominios y los conquistó, impuso el nombre de Xilitla.


Con la llegada de los españoles, la región fue punto de asentamiento de misioneros agustinos, quienes rebautizaron al pueblo como “San Agustín de la gran Xilitla”, aunque, luego, se redujo a únicamente Xilitla. Después de la Conquista, el pueblo estuvo casi desocupado debido a los constantes enfrentamientos, primero, entre indígenas y españoles, y después, en tiempos de la Revolución, entre bandos revolucionarios y las fuerzas del gobierno mexicano. Poco a poco, el poblado comenzó a resurgir, como un lugar turístico y de tradición.


Jardín Surrealista Edward James


Es, quizá, el principal atractivo de Xilitla. Se trata de una extensa área (37 hectáreas) llena de vegetación, en la que destacan pasadizos de piedra y esculturas arquitectónicas surrealistas hechas de concreto, que parecen ruinas de una antigua ciudad, pero no lo son. Podría decirse que dicho jardín es otro mundo; un mundo de fantasía.


Fue obra de Edward James, un artista, escultor, poeta y multimillonario inglés, uno de los más excéntricos exponentes del movimiento surrealista del siglo XX (de hecho, Salvador Dalí lo definió como “El más loco de todos los surrealistas juntos”), y es un espacio único en su tipo en todo el mundo.


Cuenta con 36 estructuras, las cuales, según la idea de James, tendrían la función no sólo de embellecer el lugar desde una perspectiva arquitectónica surrealista, sino de proteger la naturaleza del espacio, lastimada por las lluvias y los granizos. Así, de entre un paisaje verde brillante, resaltan columnas con enormes capiteles en forma de flores, arcos de estilo gótico, caminos, pequeñas explanadas y puentes, pabellones con niveles inconclusos y sin techo, y escaleras de caracol que conducen a ninguna parte o que conectan con otra escalinata de regreso. Al sitio se le conoce, también, como Las Pozas debido a que tiene nueve pozas con varias cascadas, en las cuales se puede nadar.


La entrada a esta experiencia surrealista inicia en el Pasillo de las siete serpientes, que es la entrada al jardín; las siete serpientes hacen referencia a los siete pecados capitales. Una vez dentro, es un obligado recorrer el jardín completo y escalar y fotografiarse en todas las estructuras; no obstante, aquí, le recomendamos las más llamativas:


· La escalera al cielo: Consta de dos escaleras que, aparentemente, se dirigen a dos destinos diferentes; sin embargo, al final, se conectan. El significado de esta estructura es que las distinciones económicas y sociales, es decir, ricos y pobres, parecen estar separados en vida, pero, después de la muerte, ambos grupos se encuentran en un mismo sitio.


· Las manos del gigante: Son dos enormes manos derechas que parecen salir del suelo; una muestra la palma, mientras que la otra deja ver el dorso.



· La entrada a la Cascada de los comales: Es el camino de acceso que lleva a admirar la impresionante cascada que atraviesa el jardín, cuya belleza enamoró a Edward James. La entrada posee un techo que está decorado con comales de barro; por ello su nombre.


· La torre de la esperanza: Es una estructura alta, de tres pisos y sin paredes, rematada por cuatro columnas, con arcos superiores que las unen entre sí. A un costado, la decoran bambúes hechos de concreto, de distintas longitudes.



¿Qué motivó a Edward a construir su espacio escultórico?


El artista inglés llegó a nuestro país en la década de 1940, específicamente, a Cuernavaca, Morelos. Ahí, conoció a su compatriota, aunque nacionalizada mexicana, la pintora surrealista Leonora Carrington y a Plutarco Gastélum, un empleado de la oficina de telégrafos local.


Los tres se volvieron grandes amigos, con gustos en común (James, incluso, se enamoró de Leonora y le pidió matrimonio, pero ella lo rechazó), y, entonces, Carrington les habló acerca de un lugar tan hermoso que parecía de fantasía: Xilitla.


Acompañado de Gastélum, Edward decidió viajar a dicho lugar en la Huasteca Potosina, para constatar por sí mismos las palabras de Carrington. Y así fue, pues al llegar, el inglés quedó asombrado de la belleza del paisaje alrededor de las nueve pozas en medio del bosque. Se dice que, mientras se bañaban en el río, Edward y Gastélum fueron visitados por una colonia de mariposas, hecho que el escultor interpretó como un signo mágico, que alborotó sus instintos artísticos más alocados. De esta forma, entre 1947 y 1949, comenzó la construcción de su jardín.


La idea inicial de su proyecto era hacer una extensa plantación de orquídeas, cuyo color resaltara entre el verde del paisaje. El problema fue que, en 1962, una fuerte tormenta destruyó todo su cultivo. Esta situación motivó a Edward a crear un complejo de estructuras de concreto que protegieran la vegetación del lugar. Naturalmente, a su idea, le imprimió sus instintos surrealistas y fue entonces como concibió tanto esculturas que se asemejaban a la flora del sitio como aquellas con un significado más profundo.


Enamorado de Xilitla y de su creación artística, Edward vivía viajando entre México y otros países. Murió en 1984, durante un viaje por el norte de Italia, dejando como propietario de su jardín a su amigo Plutarco Gastélum.


Otros atractivos de Xilitla


Exconvento de San Agustín: Se trata de la edificación hispana más antigua de San Luis Potosí, construida por los misioneros agustinos, en 1557. Se ubica en la plaza principal y es un sitio que recuerda la historia del poblado, ya que, durante cuatro siglos, resistió varios ataques.


Museo de Edward James: Es un recinto dedicado a exponer la historia del artista británico, creador del Jardín Surrealista. Exhibe fotografías sobre él y artículos personales.


Sótano de Tlamaya y la cueva de El Salitre: Es una cueva vertical profunda, en la que se puede escalar o hacer rapel. Fueron utilizados por los huastecos como centros ceremoniales. La cueva ostenta el registro de la más profunda de Norteamérica.


Museo Leonora Carrington: Como su nombre lo indica, está dedicado a la pintora británico-mexicana. Consta de una colección de esculturas, joyas, grabados y objetos personales de la artista. Asimismo, se realizan exposiciones temporales dedicadas al surrealismo.


Por supuesto, no se puede ir de Xilitla sin recorrer sus bosques, ya sea a pie o desde lo alto, a través de las tirolesas. Tampoco, sin probar su auténtico y exquisito café, sin bailar huapango y sin degustar las tradicionales enchiladas huastecas y el zacahuil, un enorme tamal, preparado con un lechón entero y cocido en barbacoa, envuelto en hoja de plátano.


Si desea empaparse del ambiente festivo de Xilitla, le recomendamos visitarlo en el mes de mayo, pues del primero al día 15, se celebran las ferias populares del pueblo. La fiesta de San Agustín se lleva a cabo del 27 de agosto al 2 de septiembre y, específicamente, el 28 de agosto tienen lugar las danzas de Soledad, Varitas y Rebozo.



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