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El autocuidado y su importancia para la salud




Antes de empezar a hablar sobre las acciones necesarias para llevar a cabo el autocuidado, primero, debemos definir qué es. Se trata de toda aquella actividad que realizamos con la finalidad de cuidar y preservar nuestra salud; es decir, son los hábitos sanos que hacemos por voluntad propia y que tienen el objetivo de darnos un bienestar, el cual puede ser físico, mental o social.


El autocuidado va más allá de ser una práctica reciente, ya que, desde tiempos prehistóricos, se utilizaba el instinto de supervivencia, por lo que es una manera consciente de saber que necesitamos protegernos y cuidarnos. Dicho de otro modo, en caso de que sintamos que estamos en peligro, el instinto es el que nos ayudará a actuar y a preservar nuestra vida.


Con la globalización y el trabajo bajo objetivos, hemos dejado a un lado el autocuidado, dándole prioridad a otras actividades, y sólo cuando estamos al borde del agotamiento es cuando volteamos a vernos como prioridad. Es así que el autocuidado no sólo es fundamental para nuestra salud física y mental, sino, también, para poder seguir siendo productivos en distintos ámbitos de nuestra vida diaria.


Parte de llevar a cabo acciones de autocuidado consiste en brindarnos atenciones a nosotros mismos, en un espacio personal y de introspección; significa preguntarse ‘¿qué necesito?’, darse una respuesta sincera y, con base en ello, realizar lo correspondiente para mejorar nuestro estado físico, financiero, mental, ambiental, espiritual, entre otros.

Para practicar el autocuidado, es importante reconocer que nosotros somos responsables de nuestro propio bienestar y que éste no sólo comprende la parte individual o personal, sino que, también, involucra a aquellos seres queridos e importantes para nosotros, como nuestra familia, pareja o amigos cercanos.


De igual forma, es importante señalar que el autocuidado depende de las necesidades de cada individuo; o sea, es relativo. Lo que una persona requiere para autocuidarse puede no ser igual para otra, ya que cada ser humano es único y diferente. También, aunque sea la misma persona quien se está planteando la pregunta, la respuesta puede variar, dependiendo del contexto y de la situación que se encuentre viviendo. Así, el autocuidado es dinámico; de tal forma que las técnicas que llegaron a funcionar anteriormente pueden no ser efectivas en algún otro momento y se tenga que buscar nuevas herramientas de autoayuda.


Una de las principales excusas que usamos para indicar que no realizamos el autocuidado es la falta de tiempo, pero la mayoría de las cosas que podemos hacer para mejorar este aspecto de nuestra vida no requiere de una gran planificación o que sea muy difícil de llevar a cabo. Un truco que puede ser útil es que encontremos algo que realmente disfrutamos hacer y que se ajuste a nuestros horarios habituales; de ese modo será más sencillo cumplirlo.


Tipos de autocuidado



Emocional


Se refiere a acciones que se encargan de mejorar la forma en la que manejamos nuestras emociones. Y es que, en algunas ocasiones, tratamos de evitar sentirlas porque esto puede provocar que tengamos sensaciones no placenteras, pero es importante mantenernos conectados con ellas; la tristeza, la ira o el miedo son parte del ser humano, y aceptar esas emociones y saberlas canalizar nos puede ayudar a superarlas, sin dejar que se acumulen y llegue un momento en el que exploten.


De acuerdo con los psicólogos, no hay emociones buenas o malas, simplemente algunas son más placenteras que otras y no debemos sentirnos culpables por la forma en la que las experimentamos y en la que reaccionamos a ellas.


Algunas sugerencias que proponemos para el autocuidado emocional son:


· Llevar un diario de las emociones y sentimientos. Es importante ser completamente honestos sobre los sentimientos que experimentamos cada día y por qué.

· Establecer un horario para reflexionar y reconocer las acciones que realizamos y que no nos están funcionando.

· Si creemos que algunos sentimientos nos están sobrepasando, se vale buscar la ayuda de un terapeuta o experto en salud emocional.

· Darnos el tiempo de estar con algún amigo o familiar que nos puede ayudar a ver el problema o la situación desde otra perspectiva.

· Es importante aceptar nuestras emociones sin juzgarlas o rechazarlas.

· Realizar actividades que nos pongan contentos, como ver películas, bailar, hacer ejercicio, pintar, cantar, escribir, etcétera.

· Si estamos tristes, darnos el tiempo de llorar; si bien no es una emoción placentera, en muchos casos, puede ser liberadora y ayuda a sanar.



Físico


Podemos definirlo como aquellas acciones que nos ayudan a ponerle atención a nuestro cuerpo físico y a nuestra salud. El ejercicio no sólo es bueno para nuestro cuerpo, sino que, también, nos ayuda a desahogarnos y a librar el estrés. Existen algunas ideas útiles para el autocuidado físico como:


· Preparar alimentos sanos y nutritivos.

· Dormir el tiempo necesario, para tener un sueño profundo y reparador.

· Tener las cosas preparadas desde un día antes para poder descansar un poco más de tiempo y no tener que levantarnos temprano para realizarlas a última hora.

· Hacer algún tipo de actividad física: yoga, deporte, pilates, natación o una simple caminata en el parque, con nuestra mascota.



Intelectual


En este caso, es necesario ejercitar el cerebro, estimular el pensamiento crítico y activar la creatividad, así como, también, ocupar nuestra mente, para no tener pensamientos recurrentes negativos, que nos restan energía. Para ello, recomendamos hacer alguna de las siguientes actividades:

· Leer libros, revistas, cómics.

· Armar rompecabezas, hacer crucigramas o alguno de esos pasatiempos que nos ponen a pensar.

· Estimular la creatividad mediante la escritura, el dibujo, tocar algún instrumento musical o alguna manualidad.

· Ir en contra de la rutina, por ejemplo, podemos probar, un día, tomar una ruta diferente para ir al trabajo, poner atención al entorno, ir a un nuevo restaurante, hacer una lista de tareas organizada de manera distinta.

· Aprender a realizar una actividad nueva, como una receta de cocina.

· Escuchar podcasts sobre algo que nos guste.



Espiritual


Consiste en conectar con nuestros valores, con nuestro interior y con quiénes somos realmente. No necesariamente tiene que ver con una cuestión religiosa, sino que se trata de compartir con nosotros mismos en una parte inmaterial e intangible, que se relaciona con el espíritu o el alma. La manera en la que podemos mejorar este aspecto del autocuidado es llevando a cabo acciones, como:


· Hacer meditación de forma regular.

· Si así lo deseamos o consideramos que nos puede ayudar, asistir a un retiro o participar en alguna ceremonia religiosa o espiritual.

· Realizar actividades al aire libre o pasar tiempo en contacto con la naturaleza, donde podamos ser conscientes de sus sonidos, paisajes, aromas.



Social


Los seres humanos tenemos la necesidad básica de hacer conexión y establecer relaciones con otras personas; esto nos ayuda a poder tener empatía, a crear lazos de amistad y nos da la confianza de que no estaremos solos en los momentos difíciles. Adicionalmente, la parte social juega un papel importante en el desarrollo de nosotros mismos y nos ayuda a elegir a las personas que realmente nos hacen bien, por lo que es importante tener en cuenta algunas ideas para llevar a cabo:


· Reforzar el vínculo con nuestras amistades, saliendo a pasear, a tomar un café, a través de mensajes o llamadas, etcétera.

· Conectar con personas que están lejos y con las que no se ha tenido comunicación recientemente.

· Alejarse de aquellos individuos que sabemos que no nos hacen bien.

· Entablar conversaciones con personas que creamos que son interesantes y que pueden sumar a nuestra vida, así como nosotros a la suya.

· Realizar actividades que ayuden a conocer gente nueva.


Para concluir, cabe recalcar que las técnicas de autocuidado no se deben considerar como actividades en las que se tiene que gastar dinero de manera obligatoria; hay algunas que pueden ser muy sencillas, sólo se necesita voluntad. El autorreconocimiento debe considerarse un hábito que se tiene que fomentar día con día. También, es importante que no nos saturemos con muchas actividades, para no descuidar otros ámbitos en los que estamos estables, pues eso podría resultar contraproducente y podría llevarnos a pensar que lo que estamos haciendo no está funcionado.

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