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Kukur Tihar, en honor a la divinidad de los perros



Bien dicen que el perro es el mejor amigo del hombre; y quienes tienen a este animalito de mascota podrán dar fe de tal afirmación, pues el rol que desempeña dentro de la familia es muy especial, ya que brinda amor incondicional, fidelidad, compañía, protección, asistencia y mucha alegría, a pesar de sus travesuras. Por ello, es justo que los canes tengan un día específico para homenajearlos. Aunque el Día Mundial del Perro es cada 21 de julio, en Nepal, hay una celebración tradicional dedicada a estos seres de cuatro patas, en la que se les venera debido a su simbolismo divino.


Se trata del Kukur Tihar, una fiesta que se lleva a cabo el segundo día de un evento mayor, el Tihar o Deepawali, que es un festival religioso, de cinco días, en el que se adora a las cuatro criaturas asociadas al dios hindú de la muerte, Yama o Yamaraja, y que tiene lugar a finales de octubre o principios de noviembre.


El Tihar es una festividad nepalí, equivalente al Diwali o Festival de las Luces, en la India, el cual también dura cinco días y en el que se agradece a las deidades por las bendiciones otorgadas a lo largo del año; sin embargo, las celebraciones particulares de ambos eventos difieren un poco. En el Tihar, éstas enaltecen a cuatro animales sagrados: en el primer día, a los cuervos; en el segundo, a los perros; en el tercero, a las vacas; en el cuarto, a los bueyes; y en el quinto, se honra el amor fraternal.

Este año, el Kukur Tihar, que significa ‘en honor al perro’, en el idioma hindi, se llevará a cabo el miércoles 3 de noviembre, en medio de un espectáculo que conjuga el pensamiento espiritual, el amor por los animales, las labores altruistas y la recreación. Se les dedica este día a los amigos perrunos, ya que la tradición hindú los considera los mensajeros de Yama y los guardianes de las puertas del cielo.


Como parte del tributo, la gente elabora guirnaldas de distintas flores, especialmente, de caléndulas, y las cuelgan en el cuello de los perros que se encuentren por la calle, sin importar si tienen dueño o son callejeros, pues no hay diferencia entre unos y otros; todos son sagrados por igual. También, les pintan un tika en la frente, una marca de color carmín, que simboliza un tercer ojo, a través del cual se tiene mayor conocimiento y sabiduría. La tintura con la que se hace es una mezcla de un polvo rojizo, llamado abir, con yogurt o extracto de arroz. Por supuesto, no puede faltar un exquisito bufet, con los mejores manjares, aptos para ellos, como: carne, huevo, cacahuates, frutos, croquetas, entre otros alimentos.


Los apapachos y los mimos sobran; las avenidas se llenan de flores, música y colores; y se organizan juegos, concursos, desfiles y exhibiciones de perros policía o de aquellos entrenados para apoyar a los discapacitados. De igual manera, el evento es una buena ocasión para impulsar campañas de adopción.



La leyenda que dio origen a este festival se encuentra en el Mahabhárata, un texto épico-mitológico de la India, escrito en el siglo III a. C. Según el relato, dos familias, los Kuravas y los Pandavas, se disputaban el poder de la ciudad sagrada Hastinapura. En la batalla final, que duró 18 días, los Pandavas, que eran cinco hermanos, resultaron vencedores; y como parte de su victoria, debían subir el monte Himalaya, para ascender al cielo como héroes. Al inicio del camino, se les unió un perro; no obstante, durante el trayecto, cuatro de los hermanos fallecieron, sobreviviendo sólo Yudhistira, quien, acompañado del can, logró llegar hasta la cima. Cuando arribó a las puertas del cielo, se encontró con Indra, rey de los dioses, quien le indicó que, para poder ingresar, debía deshacerse del can, ya que esos seres contaminaban el firmamento y su mirada impedía la consagración de las deidades. Yudhistira se negó rotundamente, argumentando que el perro no lo había abandonado a lo largo de su pesada y difícil travesía de ascenso; por lo tanto, él tampoco lo haría. Incluso, estuvo dispuesto a quedarse fuera de paraíso, ya que no sería feliz ahí sin su fiel amigo.
Tales palabras sensibilizaron a Indra, quien terminó por permitirles el acceso a ambos; sin embargo, el perro entró convertido en una deidad.


El Kukur Tihar se ha vuelto muy popular a lo largo del mundo; y en muchos lugares, dejando de lado las connotaciones religiosas, lo celebran sólo como un pretexto para resaltar el amor que mucha gente siente hacia los perritos. Asimismo, no es el único evento dedicado a estos animales, en Estados Unidos, cada año, se organiza el New York Dog Film Festival, un evento filantrópico, que tiene por objeto presentar cortometrajes que retratan la relación amistosa entre los canes y el ser humano. Si usted tiene uno en casa... ¡celébrelo y demuéstrele, como todos los días, cuánto lo ama!

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