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Tejiendo la historia con hilos de tradición


 

Última parte

 

 

El bordado mexicano no sólo adorna telas, es una forma de arte que narra historias, honra raíces y expresa su identidad. A través de sus hilos, formas y colores, se teje la memoria viva de pueblos que han convertido la tradición en arte.

 

En muchas comunidades, el bordado es una actividad comunitaria que une a las generaciones y fortalece los lazos sociales.

 

Hoy en día, se le considera un tesoro nacional y una expresión importante de la identidad cultural del país. Las artesanas mexicanas continúan transmitiendo sus conocimientos de generación en generación.

 

El bordado veracruzano

El arte textil veracruzano cuenta con una amplia gama ancestral que se ha heredado de generación en generación. Tanto el algodón como la lana han sido las materias primas que transforman la belleza del textil de la región. La mayoría de los textiles poseen origen nahua.

 

Las artesanas se encargan de todo el proceso; desde el pastoreo y trasquilación de los borregos, el procesamiento de lana y la pintura con pigmentos de origen vegetal, animal y mineral, como, por ejemplo, el zacatlaxcalli (amarillo), palo de Brasil (rojo), añil (azul), caracol púrpura (morado) y el cinabrio (rojo). Con este conocimiento sobre la utilización de las fibras y los tintes, así como el descubrimiento del telar de cintura, elaboraron todo tipo de telas empleadas en la vida cotidiana.

 

Las prendas las crean con algodón, combinando hilos de distinto calibre para generar texturas y símbolos según su cosmogonía relacionada con la tierra y su mundo ceremonial y ritual, como, por ejemplo, la flor de cacahuate, la pitahaya y la nochebuena; aves como el tordo, la cotorra, el gallo, la paloma y el colibrí; motivos rituales, como el espíritu del maíz, el corazón de montaña, la flor de viento, la flor de muerto, el árbol florido, el universo, y el agua en movimiento, entre otros.

 

Chiconamel 

En este pueblo en el norte de Veracruz, donde durante siglos los bordados con diseños y colores infinitos, visten y dan estatus a las personas que los portan.

 

Durante siglos han sembrado y cosechado el algodón en patios o parcelas, y hasta mediados del pasado siglo XX por las tardes se escuchaba el golpeteo del algodón.

 

Las mujeres hilan el algodón y crean una manta con el tradicional telar de cintura; esa tela de algodón se lava para evitar que se encoja al usarse; después sigue el proceso de costura a mano con hilos o estambres de colores, hecho con aguja o gancho, con o sin bastidor, en hilván, en punto de cruz, cadeneta, recta, anudado, de ojal, y otras puntadas diversas que bordan en caminos de mesa, tiras para camisas, pañuelos, cojines, fundas para almohadas, colchas, manteles, servilletas, tortilleros, bolsas, fajas y rebozos, donde predomina el color verde, rojo, azul, rosa amarillo, morado, y muchos más.

 

Estos bordados en telas lisas o cuadrillé, hacen alusión a elementos de la naturaleza, como flores, hojas, ramas, aves, insectos, estrellas, el sol y los puntos cardinales.

 

La mujer viste blusa de manta blanca de manga corta, adornada con una tira bordada de flores coloridas que cubren sus hombros, que combina con una falda blanca o de color que llega hasta media pierna.


Huayacocotla


En la actualidad, los bordados de Huayacocotla son la expresión artística y cultural más importante de esta región veracruzana. Estos textiles representan la flora, la fauna y las escenas de la vida comunitaria como rituales y fiestas. Especialmente, en manteles y servilletas, se suelen representar a la Virgen de Guadalupe, angelitos, frutas, aves domésticas y silvestres. Los bordados son realizados sobre todo en punto de cruz con variaciones en la paleta de colores en los hilos usados.

  

Totonaca


Los Totonacas son un pueblo indígena mesoamericano originario de la región de Totonacapan, que abarca zonas de Veracruz y la Sierra Norte de Puebla.

 

Son conocidos por su vibrante cultura, idioma (tutunaku o "tres corazones"), y ritos ancestrales como la Danza de los Voladores (Patrimonio de la Humanidad). Se destacan por su arte, cosmovisión y tradiciones, manteniendo vivas sus leyendas y prácticas.

 

Esta etnia indígena es rica en tradición del arte textil con algodón elaborados con finas hiladuras, unas gruesas y otras delgadas, que aparentan encaje y gasa.

 

La creatividad se expresa a través de los colores, formas, texturas y técnicas plasmadas en la tela, mostrando la cosmogonía de la creación del mundo, el simbolismo del tiempo, la vida comunal y el universo.

 

Bordado yucateco


El arte textil tiene una gran variedad de técnicas, dado que convergen una impactante diversidad de grupos étnicos, climas –costa y montaña–, grupos sociales y económicos.

Las tejedoras mayas del periodo preclásico solían usar materiales de origen vegetal ­–como fibras de agave, icxotl o palma silvestre, quetzalichitli y otras especies de maguey, elaboradas en máquinas rudimentarias– hasta extender sus técnicas mediante el telar de cintura.

 

Con el paso del tiempo, la técnica del telar se perfeccionó y se incluyó el uso de pieles de animales, plumas y algodón, entre otros más. El textil maya evolucionó gracias a que las mujeres consideraban este trabajo como una labor divina relacionada con las enseñanzas de Ixchel, diosa de la luna y esposa del sol, también considerada la patrona del hilado.

 

Los diseños del huipil y el rebozo están basados en símbolos mágicos-religiosos propios de cada cosmovisión e iconografía, de la identidad comunitaria y sus orígenes geo culturales.

 

 


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