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Al ritmo del flamenco



El flamenco es un estilo dancístico y musical propio de España; pero más que eso, es un símbolo que da identidad a comunidades de aquel país, especialmente, a los gitanos, a quienes se les atribuye el surgimiento de este género y quienes han desempeñado un papel fundamental en su desarrollo y evolución.


Los primeros ritmos

Se tiene que el flamenco se gestó en la región de Andalucía, al sur de España, a partir del siglo XV, cuando los gitanos, provenientes del noroeste de la India, y otros grupos étnicos llegaron al país y se asentaron en ese lugar. Poco a poco, gracias a su folclore y tradiciones, fueron creando este estilo de música y baile, que, a su vez, fue expandiéndose hacia otras zonas, creándose una infinidad de variaciones y estilos propios, como los zánganos de Puente Genil, las malagueñas primitivas, las rondeñas, los jarabes, los jabegotes, los verdiales, el chacarrá, la granaína, el taranto y la taranta.


El flamenco, entonces, es una mezcla de las culturas árabe, judía y gitana, principalmente, con un gran catálogo de variedades y modificaciones según el punto geográfico en particular. Y es que este género también tiene raíces en otras regiones españolas, como Murcia y Extremadura.


Cabe aclarar que, aunque los ritmos flamencos comenzaron a gestarse entre los siglos XV y XVIII, en distintas zonas españolas, el género definido tal y como lo conocemos hoy en día –con su estructura, matices, expresiones y variantes identificables– tiene, apenas, poco más de dos centurias de existencia, por lo que se habla de una música tradicional joven.


¿Por qué ‘flamenco’?

La razón por la que se le denomina ‘flamenco’ a este género musical y dancístico no está clara. Existen varias teorías sobre la procedencia del término; la más aceptada indica que la palabra deriva de los vocablos árabes Felah-Mengus, que significan ‘campesino errante’, haciendo alusión a las comunidades migrantes que dieron origen a esta música, según se explica en el libro Orígenes de lo flamenco, de Blas Infante.


Otra teoría, con menos reconocimiento, señala que un ‘flamenco’ era un tipo de navaja o cuchillo, pero no aclara la posible razón por la que se habría escogido esa palabra en particular para referirse a la música. Una hipótesis más sostenía que se habría tomado como inspiración al ave zancuda y rosada del mismo nombre, ya que los intérpretes se asemejaban a ella, pues solían ser altos, de cintura estrecha y vestían una chaqueta corta muy ornamentada. Otra explicación se inclina más por la geografía; y es que, de acuerdo con algunos estudiosos, la música flamenca tuvo un gran crecimiento y desarrollo en la región neerlandesa de Flandes, de donde pudiera derivar el apelativo.


Finalmente, una teoría más refiere que antiguamente se pensaba que los gitanos eran de procedencia germana, por lo que se les apodó ‘flamencos’ (aunque no se esclarece el porqué de tal denominación). Se dice que, posteriormente, el término ‘flamenco’ formaba parte del argot de las lenguas españolas del siglo XVIII y significaba ‘ostentoso’, ‘pretencioso’ o ‘fanfarrón’. Quizá, en aquel tiempo, se le identificaba así a la comunidad gitana debido a su extravagancia.


La técnica del auténtico flamenco

Como sucede con otros géneros musicales y estilos de baile, el flamenco se compone de elementos particulares que lo distinguen: el cante, los palos, el toque y la expresión corporal.


El cante

Se le denomina así a la acción de cantar o entonar cualquier letra acompañada de los ritmos flamencos; se hace en primera persona y en solitario, sin ningún tipo de coro. El ‘cante jondo’ (modificación fonética andaluza de ‘hondo’) se define como el canto más genuino andaluz, es decir, la forma clásica, con el más profundo sentimiento, según la RAE; mientras que el ‘cante flamenco’, para muchos, se refiere a las formas vocales modernas.


Al intérprete vocal no se le llama cantante, sino ‘cantaor’, término que surge por la contracción fonética de ‘cantador’, derivada del acento y forma de hablar de los gitanos de las provincias andaluzas. Aunque es común cantar acompañados de una música, algunos intérpretes lo hacen a capela (palo seco).


Los palos

Son las distintas formas musicales del flamenco, que incluyen cante, baile y música, y varían según el ritmo y el tempo. Los más básicos son:


- Alegrías: Según los expertos, es un ritmo que expresa de forma más exacta el sentir del pueblo gitano. Es el palo más popular del flamenco y, como su nombre lo indica, se distingue por ser de carácter alegre y jovial. El cante se hace en cuatro versos octosílabos.


- Bulerías: Se trata de un ritmo fiestero, rápido y redoblado, que invita al baile de jaleo y a las palmas. Se suele bailar en grupo, formando un semicírculo, donde, uno a uno, los bailadores pasan al centro a hacer una secuencia rápida de pasos.


- Fandangos: La mayoría de los teóricos sobre el flamenco coincide en que es el palo más antiguo que existe y, por ende, es uno de los principales dentro de este género. La música cursa sobre un compás de ¾ y se acompaña de la bandola y las castañuelas. El cante son coplas de cinco versos octosílabos. Debido a su gran popularidad y a su expansión por las provincias andaluzas y otras regiones españolas, presenta ciertas variedades tonales.


- Tangos: Es una variedad alegre y animada; su cante incluye coplas de tres a cuatro versos octosílabos. Al igual que los fandangos, también, tiene distintas variedades.


- Sevillanas: Como puede deducirse por su nombre, son típicas de Sevilla. Su música y cante son de carácter festivo, estructurados en cuatro coplas, y suele bailarse en pareja.


El toque

Se refiere a la música que acompaña a los palos flamencos. El instrumento utilizado por excelencia es la bandola, aunque, también, es popular la guitarra, ya sea la clásica, o bien, la guitarra flamenca, que tiene un diseño ligeramente diferente –es menos pesada y su caja es más estrecha–, para suavizar la sonoridad y no eclipsar al actor.


Reafirmando las distinciones entre el flamenco y otros géneros guitarrísticos, la postura del guitarrista flamenco es diferente a la del guitarrista convencional. Cruza las piernas, apoyando el instrumento en la que quede más elevada, de tal manera que el mástil permanezca en una posición casi horizontal respecto del suelo.


Existen algunas técnicas características para hacer vibrar las cuerdas de la guitarra, como el alzapúa, que se ejecuta sólo con el dedo pulgar; el picado, que se hace alternando individualmente las cuerdas, intercalando entre el dedo anular y el medio; el rasgueo, en donde se provoca la vibración de dos o más cuerdas simultáneamente; y el trémolo.


Otros instrumentos y ruidos que, también, suelen apoyar en la construcción de la música son las castañuelas o palillos, el zapateado, las palmas, el golpe con los nudillos y, en las formas modernas, el piano, el cajón, la flauta y hasta el violín.


Según el tipo de palo e interpretación de los que se trate, hay distintos tipos de toques: airoso, que es vivaz, rítmico, con sonoridad brillante; gitano o flamenco, que se caracteriza por emplear bordones y contratiempos; pastueño, de ritmo lento y tranquilo; sobrio, sin ornamentos ni alardes superfluos; virtuoso, que se caracteriza por el dominio excepcional de la técnica; corto, sin tantos recursos técnicos y expresivos; y frío, sin hondura ni pellizco.


El baile

Es uno de los aspectos más llamativos del flamenco, cuya técnica y movimientos exclusivos distinguen al género. Es una danza intensa, fuerte, que representa las emociones contenidas en una relación romántica, desde el cortejo y la seducción hasta la pasión, así como la tristeza o la alegría.


Generalmente, si se trata de un ‘bailaor’ masculino, la fuerza recaerá en los movimientos secos y determinados de sus pies; mientras que, si es una mujer, los movimientos serán contundentes pero sensuales, haciendo uso de sus piernas, caderas y brazos. La clásica vestimenta femenina son los vestidos o faldas largas, con capas de holanes y estampados de lunares, y el cabello perfectamente recogido en un chongo bajo. Debido a que es un baile muy intenso, los colores de los trajes suelen ser de tonalidades vivas, como los rojos y amarillos.


El zapateado es un elemento fundamental en el baile, que sirve, también, como complemento del toque. El ritmo se crea a partir de una compleja técnica muy bien dominada. Los zapatos poseen clavos tanto en la punta como en el tacón, que ayudan a que se logre el sonido de percusión.


Cabe mencionar que, aunque se parte de una base, la diversidad de los movimientos y estilos de baile dependerá del tipo de toque, los palos y la influencia o variación geográfica.


El flamenco, como una danza estructurada y reconocida, apareció, por primera vez, en el siglo XVIII.

Cabe decir que el flamenco, al ser de origen festivo y como un medio de éxtasis, es un estilo que se caracteriza por la improvisación tanto en el cante como en el toque y el baile. Las interpretaciones surgen y son dominadas por las emociones y por las intenciones de lo que se quiere expresar. ¡Olé!


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