Tejiendo la historia con hilos de tradición
- Hedy Hernández
- 2 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Quinta parte

Bordado Chihuahuense

Para los pueblos nómada como los tarahumaras/rarámuris, el diseño de sus bordados se caracteriza por sus diseños circulares que imitan el movimiento del agua, y la greca escalonada, el cual funge como eje principal asociado con la serpiente, el agua y la lluvia, el remolino, el viento y las plumas, el caracol marino y la tierra, la lluvia y los caracoles.
Antes de la llegada de los españoles, este pueblo indígena ya contaba con su manera de realizar sus prendas en telares, las cuales son realmente coloridas. Posteriormente, se comenzaron a incluir bordados que fungen como elementos decorativos, pero que expresan elementos que se encuentran en su entorno. Esto es posible encontrarlo, tanto en bordados de hombres como en mujeres.
Bordado Mazahua (Estado de México)

Tenancingo, uno de los sitios rebocemos más importantes del país. El rebozo es una obra de arte elaborada con hilo de algodón tejido en telar de pedal, y los muy finos en telar de cintura. La tradición de hilar rebozos aquí comenzó en 1908.
Las niñas no tienen otro juego ni otra actividad que el bordado, por lo que las mujeres asumen el bordar como parte de su vida. De este modo, el arte textil se conecta con la identidad femenina en función de la economía familiar.
El arte textil mazahua posee simbolismos de la esperanza, amor, hambre y muerte; diseños de aztecas, arco de granada, arco de campana, arco blanco, labor doble; rebozo de bolita y rebozo reservista –un rebozo que reserva una franja para plasmar un texto o figura–, el rebozo de aroma –único en el país, hecho de color negro y aroma "de luto"–.
Bordado de Amuzgos (Guerrero)

Habitado por la población indígena amuzga, en Xochistlahua –límite entre Oaxaca y Guerrero– se conserva mediante tradiciones, especialmente las del trabajo textil. Aquí, el tejido requiere de seguir la costumbre del cultivo del algodón, la fabricación del propio hijo para tejer, montar el telar y crear, meses después, una pieza como un rebozo o huipil. Las técnicas se han transmitido de generación en generación, principalmente los brocados tradicionales en forma de mariposas, figuras geométricas yuxtapuestas que simbolizan caminos angostos, y flores de la milpa como homenaje al maíz.
Bordado Purépecha (Michoacán)

Este bordado se distingue por sus diseños geométricos y florales, a menudo utilizando hilos brillantes y colores contrastantes.
De raíces prehispánicas, el textil michoacano se ha enriquecido por bordados y lienzos realizados en el telar de pedal de la época colonial. Sus obras de arte, de algodón, lana y articela, son la quintaesencia de tribus como los purépechas.
En la actualidad, se han rescatado métodos tradicionales, como con una ornamentación de plumaje incrustado en el rapacejo, desarrollando nuevas propuestas con bordados de historias costumbristas. Un ejemplo es el rebozo de patakua, el cual es tejido en telar de cintura con una combinación de ligamentos textiles.
Bordado Huichol – Wixárikas (Nayarit)

Los artistas textiles wixárikas son considerados las más hábiles en la república, elaborando bordados a través de la chaquira, hilo y estambre de colores con peculiar belleza para representar aves, venados, flores geométricas, maíz, peyote, fuego y el sol.
La manta tejida se le llama quexquémitl y la elaboran tanto hombres como mujeres. Y regularmente representan al venado –dios del Fuego y del Viento en otros mitos– dejando huellas con pequeños peyotes y su sangre para sacralizar la unión entre el mundo de los agricultores, cargadores y recolectores.
Teneek –o huastecos– (San Luis Potosí)

La indumentaria tradicional de los teenek ha evolucionado con el paso del tiempo, sin embargo, se ha mantenido la importancia de las técnicas con el punto de cruz, materiales, y el simbolismo y cosmogonía en las prendas; principalmente con el dhayemlaab, mapa cosmológico del pueblo. Un bordado que se remonta a tiempos prehispánicos, con diseños que a menudo representan la naturaleza y la cultura de la región Huasteca.
Los bordados tienden a ser el árbol de la vida, animales y cruces. Por ejemplo, en las blusas acostumbran llevar el quexquémitl (de los vocablos en náhuatl quechtli: cuello y tlaquémitl: ropaje; literalmente se traduciría como “ropaje de cuello”), una prenda singular que consta de dos rectángulos de tela cosidos en forma especial para formar una capa cerrada con bordados con estambres de colores.




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