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Cuando la menstruación intenta comunicarse


Malas señales a las que toda mujer debe prestar atención







La sangre vaginal que inicia con el ciclo menstrual de una mujer se conoce como menstruación. Esta etapa equivale a la caída del endometrio por la ausencia de embarazo. Debido a que esta fase del ciclo menstrual incluye periodicidad (es decir, es un proceso cíclico, que se repite cada mes), a menudo, se la denomina período. A pesar de esto, el ciclo menstrual de cada mujer será diferente del siguiente en cuanto a la cantidad, tipo y duración del sangrado, así como en la forma en la que se manifiesta.


La menstruación normal

La sangre, el tejido endometrial y el flujo vaginal son los componentes principales del sangrado menstrual. Éste, por lo regular, suele durar de tres a cinco días y se expulsan alrededor de 40 a 50 mililitros de sangre. Algunas mujeres tienen períodos con una duración muy corta, mientras que otras pueden llegar a presentar sangrados más frecuentes, que duran hasta siete días.


Cada mes, desde el inicio de la adolescencia hasta la menopausia, el cuerpo de la mujer se prepara para la posibilidad de quedar embarazada. En particular, el endometrio, que es la capa interna del útero, se repone durante cada ciclo menstrual, para albergar al posible embrión y permitir la concepción. Así pues, la menstruación resulta del desprendimiento del endometrio si no hay fecundación o si falla la implantación del embrión.


Además, el comienzo de la menstruación indica que se empieza otra vez con la síntesis de hormonas sexuales y el crecimiento de un nuevo folículo en el ovario, lo que indica un nuevo ciclo menstrual.


En cuanto a la cantidad de flujo menstrual normal, se considera que oscila entre 5 y 80 mililitros de sangre por ciclo, lo que podría equivaler al uso de dos a cuatro toallas sanitarias diarias. En consecuencia, un ciclo menstrual abundante se definiría como aquel que es extremadamente prolongado (que dura más de ocho días), demasiado frecuente (que ocurre cada menos de veinte días) o bastante abundante (que implica más de cuatro toallas sanitarias o tampones saturados por día, o más de 80 mililitros de líquido menstrual al mes).


El ciclo menstrual normal de una mujer dura alrededor de 28 días. Dicho esto, es bastante típico que algunas mujeres puedan llegar a tener períodos más largos o cortos. Las fases del ciclo menstrual se distinguen en función de los niveles de hormonas sexuales femeninas, que controlan todo el ciclo.


En primer lugar, tenemos a la fase menstrual, que es donde el endometrio, que recubre el interior del útero, se separa debido a una disminución de estrógenos y progesterona en el cuerpo, y se elimina a través del sangrado vaginal.


La segunda fase es la proliferativa, en donde la producción de la hormona foliculoestimulante (FSH), por parte de los ovarios, desencadena el inicio del desarrollo folicular. Un nuevo endometrio comienza a proliferar al mismo tiempo en que lo hacen los estrógenos producidos por los ovarios.


Durante la fase ovulatoria, se libera un óvulo, proveniente de los ovarios, hacia las tubas uterinas; a este proceso se le llama ovulación, en donde, también, hay un aumento de la hormona luteinizante.


Por último, se encuentra la fase secretora, en donde la progesterona, secretada por el cuerpo lúteo desarrollado por el ovario, actúa sobre el endometrio, para que alcance el espesor adecuado y se vuelva propenso al crecimiento.


El cerebro, la piel, los huesos, los vasos sanguíneos, el intestino y otras partes del cuerpo se ven afectados por las hormonas generadas en el ovario, incluidas el estrógeno, la progesterona y los andrógenos. La menstruación, la salud general y la calidad de vida de la mujer pueden verse comprometidos cuando hay un desequilibrio en el ciclo menstrual y, en consecuencia, en la producción de hormonas ováricas.


Señales de alerta

A lo largo de los años, el ciclo menstrual ha sido subestimado por la sociedad; sin embargo, recientemente, se ha determinado que es un indicador de salud femenina, vital para las mujeres en edad reproductiva que no utilizan anticonceptivos hormonales. Además de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y la temperatura corporal, el ciclo menstrual debe considerarse como el quinto signo vital en las niñas y adolescentes. Asimismo, es importante brindar a las mujeres de cualquier edad la información suficiente que les permita conocer los patrones típicos del ciclo e identificarlos en sí mismas.


Existen diversos síntomas que indican que la salud menstrual puede estar alterada; sin embargo, estos pueden tener presentaciones diferentes en cada mujer:


Ciclos irregulares: Son las alteraciones que se presentan con mayor frecuencia, sobre todo durante la adolescencia y en el período previo a la menopausia. Adicionalmente, estos trastornos pueden ocasionar ciclos anovulatorios, es decir, que no hay crecimiento folicular y, por ende, no hay ovulación, provocando que haya sangrados abundantes e irregulares.


Sangrados abundantes: Son producto de una mala regulación hormonal y pueden autolimitarse; sin embargo, deben descartarse otras causas, como miomas uterinos, pólipos o crecimientos endometriales anormales. La importancia de atender los sangrados abundantes es que si no se da el tratamiento adecuado, pueden desencadenar una anemia.


Amenorrea: Se refiere a la ausencia de menstruación. Se llama amenorrea primaria cuando hay ausencia de menstruación en una adolescente que no ha menstruado hasta los 15 años, mientras que la amenorrea secundaria es cuando ha habido ausencia de tres o más períodos seguidos en una mujer que ha menstruado previamente; esta última, generalmente, es ocasionada por alteraciones en el eje hormonal o por embarazo. El tratamiento depende de la causa subyacente.


Dismenorrea: Se refiere al dolor pélvico que se presenta durante la menstruación o de uno a tres días antes de iniciar el período. Se considera esencial o funcional cuando hay ausencia de anomalías o enfermedades pélvicas acompañantes. Generalmente, termina 24 o 48 horas después de comenzar la menstruación y tiene la peculiaridad de que reacciona bien a los analgésicos comunes. No obstante, es importante acudir con un especialista cuando el dolor afecta a la calidad de vida e impide seguir con las tareas y actividades cotidianas.


Mal olor: La menstruación tiene un olor muy característico, pero se debe estar muy atentas a cualquier cambio en él, sobre todo si se vuelve más fuerte o empieza a tener otros aromas, como a pescado. Esto puede ser una señal de que tenemos una infección bacteriana, que podría derivar en problemas más graves en el futuro si no se trata.


Fiebre o vómitos: Además de los cólicos, es común que el ciclo menstrual provoque otras molestias, como cansancio o un leve dolor de cabeza; sin embargo, la fiebre, los vómitos y los dolores de cabeza insoportables no son buenos signos y deben ser examinados por un médico, ya que pueden indicar un desequilibrio hormonal.


Sangrado entre períodos: Si se presenta un sangrado antes del día 28 del ciclo o en la mitad del ciclo, indica un problema. Si sólo son unas pocas gotas, puede ser un leve desequilibrio hormonal. Aunque no se trata de una afección grave, es importante acudir al especialista, para una revisión. Por el contrario, si el sangrado es más abundante, puede indicar una infección, un embarazo fallido o algo más grave.

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