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El cacahuate


Un sano entremés, que reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como obesidad, afecciones cardíacas y diabetes



Pese a que mucha gente ignora acerca de las propiedades benéficas de este alimento, se sabe que más de la mitad de la población mexicana consume cacahuates semanalmente, además de que cuatro de cada cinco mexicanos perciben al cacahuate como una forma de alimentación correcta.


De acuerdo con estudios sobre sus propiedades, consumir cacahuate regularmente resulta benéfico para la salud porque cuenta con:


· Proteínas

· Grasas insaturadas

· Fibra

· Vitamina E y B9

· Nutrimentos inorgánicos

· Ácido fólico

· Cobre, magnesio y arginina


Asimismo, se ha comprobado que los cacahuates coadyuvan a la reducción del riesgo de padecer ciertas enfermedades, como obesidad, afecciones cardíacas y diabetes; sin dejar de mencionar que ayudan al sistema nervioso central, a la salud de la piel, fortalecen el sistema inmune y, en proporciones adecuadas, pueden ser un auxiliar en la pérdida de peso. De igual forma, por sus aportes de ácido fólico y otros minerales, se recomienda que las mujeres embarazadas los incluyan en su dieta.


Técnicamente, los cacahuates son leguminosas; sin embargo, están incluidos entre las oleaginosas, ya que son utilizados de manera similar a éstas y cuentan con un perfil nutrimental compatible; además, porque puede extraerse de ellos un aceite.


Evidencias de estudios epidemiológicos y pruebas clínicas han demostrado que el consumo de oleaginosas ha tenido efectos benéficos en la salud cardiovascular, en la diabetes tipo 2 e inflamación.

Es importante resaltar la coincidencia de la creciente prevalencia de obesidad en nuestros tiempos con el conocimiento acerca de las características positivas para la salud que las nueces y cacahuates ofrecen, así como para la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas, en especial, las anteriormente mencionadas.


¿Su grasa es buena?


La obesidad se registra debido a diversos factores. Uno de ellos es el desequilibrio entre el consumo y el gasto energético. A diferencia de lo que creen las personas, se ha comprobado que la cantidad de grasa ingerida no es un factor determinante para el sobrepeso y la obesidad, sino la calidad de la grasa que se consume. Por ello, es necesario elegir los alimentos que contienen grasas insaturadas, como los cacahuates.


El consumo de grasas monoinsaturadas, como las que contiene el cacahuate, puede ayudar a disminuir las concentraciones de lipoproteínas de baja densidad, tales como el colesterol ‘malo’, además de mantener las concentraciones de lipoproteínas de alta densidad, o colesterol ‘bueno’, disminuyendo así el riesgo de presentar enfermedades del corazón.


Factores como la alimentación, la genética, la edad, la actividad física, entre otros, son determinantes en la salud del corazón. Algunas de las acciones que se pueden modificar para reducir el riesgo de padecer alguna enfermedad cardíaca son: mejorar la alimentación, hacer ejercicio, dejar de fumar y de beber alcohol y, por supuesto, acudir a consultas periódicas con su médico.


Por otra parte, el desarrollo de la diabetes tipo 2 se ve beneficiado por causas como las altas concentraciones de colesterol y triglicéridos en la sangre, de modo que el cacahuate es un excelente alimento para evitar que las personas diabéticas tengan un pico de glucosa, debido a su contenido de grasa y fibra, además de su índice glucémico bajo, es decir, que no eleva la glucosa en sangre. Su consumo, entonces, puede ser parte de una dieta para prevenir esta enfermedad, gracias a que mantiene el perfil de lípidos normales.


Biografía del cacahuate


El cacahuate formaba parte importante de la dieta indígena mesoamericana, y aunque se daba muy bien en esta región, no era un alimento endémico de aquí, sino de América del Sur. Llegó a nuestro país desde la época prehispánica gracias al intercambio comercial entre comunidades. Luego de la Conquista, los españoles lo descubrieron en un mercado de la gran Tenochtitlan; quedaron tan encantados con su sabor que lo llevaron a Europa y, de ahí, llegó, también, a África, permitiendo que su consumo se expandiera a lo largo del orbe y que se conviertiera en ingrediente de una variedad de platillos tanto dulces como salados, asi como que se crearan otros productos a partir de él, como crema de maní, aceite o harina.


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