La mujer que parecía destinada a sobrevivir al mar

Hay historias que parecen demasiado improbables para haber ocurrido de verdad, pero ocurrieron; y la de Violet Jessop es una de ellas, una mujer afortunada que, por una extraña casualidad, apareció a bordo de tres grandes transatlánticos de la clase Olympic destinados al desastre y sobrevivió a todos los episodios… Y sí, uno de ellos fue el Titanic.
Violet Constance Jessop nació el 2 de octubre de 1887, en Argentina, cerca de Bahía Blanca, en el seno de una familia de inmigrantes irlandeses. Tras la muerte de su padre, la familia regresó a Gran Bretaña y su madre, Katherine, consiguió empleo como camarera a bordo de barcos de la Royal Mail Line; sin embargo, cuando su salud se deterioró, Violet siguió sus pasos para ayudar a mantener a la familia, comenzando así una carrera marítima que se prolongaría durante aproximadamente cuatro décadas.
Primero fue el Olympic
Luego de dejar la Royal Mail Line, en 1910, Violet comenzó a trabajar para la White Star Line –la compañía propietaria de los tres famosos barcos hermanos: Olympic, Titanic y Britannic–, a bordo del RMS Majestic, y, al año siguiente, fue transferida al RMS Olympic, el cual fue su primera experiencia dentro de la extraordinaria trilogía de los siniestros.
El 20 de septiembre de 1911, mientras el Olympic navegaba frente a la isla de Wight, en Inglaterra, el transatlántico chocó con el crucero de guerra británico HMS Hawke. Fue una colisión grave que provocó importantes daños en el Olympic, incluidos problemas estructurales y la inundación de compartimentos estancos, aunque el gigantesco barco no se hundió y consiguió regresar a Southampton, con Jessop ilesa.
Aquel evento pudo resultar traumático para cualquier persona, causándole un miedo de regresar al mar; no obstante, Violet continuó trabajando para la White Star Line y, al año siguiente, su trayectoria profesional la llevó a su segundo y más terrible accidente marítimo.
El famoso naufragio del Titanic
El 10 de abril de 1912, Violet embarcó en el RMS Titanic, como camarera de primera clase. Tenía 24 años. El transatlántico partió de Southampton rumbo a Nueva York, en lo que debía ser su viaje inaugural. La historia del barco es más que conocida: durante los primeros días de recorrido, todo aconteció de forma tranquila y óptima, pero la noche del 14 de abril, el Titanic chocó contra un iceberg en el Atlántico Norte. El impacto ocurrió aproximadamente a las 23:40 horas y el barco se hundió a las 2:20 de la madrugada del 15 de abril. De acuerdo con el Instituto Smithsoniano, unas mil 500 personas perdieron la vida, mientras que sólo 705 sobrevivieron.
Pero lo que no es muy sabido es la experiencia de Jessop, que no se encontraba en una posición muy favorable para ser de las primeras personas en evacuar. Y es que, como miembro de la tripulación, su función no consistía simplemente en intentar salvarse, sino que debía ayudar a mantener el orden y asistir a los pasajeros. Ella llegó a relatar posteriormente que, durante la evacuación, recibió instrucciones de subir a cubierta y servir de ejemplo para los pasajeros que no hablaban inglés. Finalmente, recibió la orden de subir al bote salvavidas número 16.
Pero hubo un detalle todavía más peculiar. Mientras el bote era arriado, un oficial le entregó un bebé para que lo protegiera. Jessop consiguió sobrevivir al hundimiento y pasar la noche en el bote, en pleno Atlántico. Horas después, los supervivientes fueron rescatados por el RMS Carpathia. Según el relato de Jessop, cuando ya se encontraban a bordo del Carpathia, una mujer se acercó, tomó al bebé de sus brazos y se marchó con él sin decirle una palabra.
Su historia ofrece una mirada poco habitual sobre el Titanic y sus barcos hermanos: la de una mujer de la tripulación. Buena parte de la memoria popular de dicho barco se concentra en pasajeros famosos, millonarios, políticos, empresarios y personajes de la alta sociedad. Jessop pertenecía a otro mundo: el de las mujeres que trabajaban largas jornadas atendiendo a quienes viajaban en los grandes transatlánticos. Los registros históricos conservados permiten reconstruir precisamente esa dimensión laboral del desastre.
El Titanic fue, por tanto, su segundo encuentro con un desastre marítimo y la primera vez que sobrevivió al hundimiento de uno de los barcos en los que trabajaba. Una vez más, cualquiera habría considerado que aquello era razón suficiente para no volver a pisar un transatlántico, pero Violet Jessop hizo exactamente lo contrario…
Y entonces llegó el Britannic
Cuatro años después, en plena Primera Guerra Mundial, Violet volvió a encontrarse con otro de los barcos hermanos del Titanic, aunque en circunstancias diferentes.
El Britannic, tercer gran transatlántico de la serie, ni siquiera llegó a desarrollar una carrera normal como barco de pasajeros. Después del desastre del Titanic, su construcción incorporó modificaciones destinadas a mejorar la seguridad; entre ellas, una capacidad de botes salvavidas mucho mayor. Sin embargo, cuando entró en servicio, Europa estaba inmersa en la guerra, por lo que, en 1915 fue requerido para convertirse en buque hospital.
Dadas las condiciones de austeridad y pese a que siempre había fungido como camarera o asistente de pasajeros, en el Britannic, Jessop tuvo que desempeñar funciones relacionadas con la enfermería y el servicio de la Cruz Roja británica, aun sin ser “enfermera de profesión”.
El 21 de noviembre de 1916, el Britannic navegaba por el mar Egeo cuando una enorme explosión sacudió el barco. La investigación histórica señala que el buque chocó con una mina, o bien, con un torpedo, lo que lo llevó a hundirse con una rapidez aterradora; tardó menos de 55 minutos en desaparecer bajo el agua… Y Violet volvió a sobrevivir, aunque esta experiencia fue, quizá, la más angustiosa de todas, porque no se limitó a subir “tranquilamente” a un bote salvavidas, como en el Titanic.
Cuando comenzó la evacuación, algunos botes fueron arriados mientras las hélices del barco todavía representaban un peligro mortal. Jessop terminó en el agua y estuvo a punto de ser arrastrada hacia las hélices. Consiguió escapar con vida, aunque sufrió lesiones.
El Britannic se hundió con una pérdida de vidas mucho menor que la del Titanic. De acuerdo con la documentación de The National Archives, el desastre dejó 30 muertos, mientras que la gran mayoría de las personas que se encontraban a bordo consiguió ser rescatada. El barco llevaba personal médico, enfermeras, tripulación y otras personas vinculadas a su función como buque hospital.
Con el paso del tiempo, la historia de Jessop comenzó a adquirir una dimensión casi mítica. La prensa y las publicaciones posteriores popularizaron el sobrenombre de “Miss Unsinkable” (“La señorita insumergible”), una referencia a que había conseguido salir con vida de los tres grandes episodios vinculados a los barcos de la clase Olympic.
Pero, quizás, el detalle más extraordinario de Violet Jessop no sea que sobreviviera tres veces, sino que continuara trabajando en el mar después de haber superado dos naufragios. Después de la Primera Guerra Mundial, regresó a la actividad marítima. Volvió a trabajar para la White Star Line y, posteriormente, pasó por otras compañías navieras. Su carrera en el mar se prolongó durante décadas y no terminó con el Titanic ni con el Britannic. Según los registros biográficos, se retiró en 1950, después de aproximadamente cuarenta años de vida laboral relacionada con los barcos.
Ya retirada, se estableció en Great Ashfield, Suffolk, donde llevó una vida mucho más tranquila y se dedicó, entre otras cosas, a la jardinería. Murió el 5 de mayo de 1971, a los 83 años. Su vida, que había comenzado en Argentina y transcurrido durante décadas entre puertos, camarotes y océanos, terminó lejos de los grandes transatlánticos que la habían convertido en una de las supervivientes marítimas más célebres del siglo XX.




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