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Los colores de la sangre



La sangre es uno de los tejidos más importantes que posee el ser humano; se encuentra conformada por diferentes componentes: glóbulos rojos –también llamados eritrocitos–, glóbulos blancos –conocidos como leucocitos–, las plaquetas y el plasma. Tiene muchas funciones importantes en el cuerpo, como transportar nutrientes y algunas hormonas, así como captar y disipar el calor.


Gama de rojos


Una gran mayoría de animales vertebrados posee la sangre roja; este color se debe a la hemoglobina, la cual es una sustancia que está compuesta por aminoácidos y por un grupo llamado ‘hemo’, que se une con el oxígeno y que posee un átomo de hierro. Por su parte, la intensidad en el color de la sangre depende del tipo de gases que estén unidos; es decir, si tiene mayor cantidad de bióxido de carbono, se verá más oscura, llamándose ‘desoxihemoglobina’, y si tiene mayor concentración de oxígeno, se verá de un tono rojo intenso, conocida como ‘oxihemoglobina’.


En la naturaleza, hay algunos animales que también tienen esta composición en la sangre y, por lo tanto, colores similares; sin embargo, existen otros cuya sangre tiene una cromática distinta a la nuestra, como: naranja, amarillo, verde, azul o violeta.


Tonos azules


Aunque, en el pasado, se consideraba que las personas de la realeza europea tenían la sangre azul (porque, a través de su pálida piel, la venas se veían azules, además de que no se exponían al sol), esto no era más que una referencia para validar la distinción entre las clases que trabajaban en el campo y la superioridad jerárquica.



Hoy en día, gracias a la investigación médica, sabemos que no existen los humanos con sangre azul, pero sí hay ciertos organismos con esta característica, como algunos cefalópodos (particularmente los pulpos), algunos xifosuros –como los cangrejos cacerola o herradura–, ciertos crustáceos, moluscos, calamares, arañas y escorpiones. ¿Cómo es eso posible? Porque poseen un pigmento de nombre ‘hemocianina’, que se encuentra dentro de sus células sanguíneas, llamadas cianocitos. A diferencia de los humanos, ésta no posee hierro, sino cobre, en su interior. Cuando la hemocianina se encuentra unida al oxígeno, es de tonalidad azul, pero cuando está desoxigenada no tiene color.


Algunos animales son incapaces de producir su propio calor corporal, por lo que el calor tiene que ser absorbido a través de la piel expuesta a la luz solar; entonces, éste es difundido por el resto del organismo gracias a la sangre, como es el caso de los reptiles, anfibios y algunos peces. Asimismo, cuando el organismo necesita conservar el calor corporal, disminuye el flujo de la sangre; y por el contrario, cuando necesita diseminar el calor, el flujo de la sangre aumenta.


Escala de verdes



En algunas regiones de Nueva Guinea, existen ciertas especies de lagartijas que poseen la sangre verde, y esto se debe a que cuentan con una acumulación importante de biliverdina, que es el pigmento principal que le da color verde a la bilis. Esta sustancia proviene de la desintegración de la hemoglobina y se encuentra en mayor concentración dentro de la sangre de estos reptiles. El color verde predomina sobre el color de los glóbulos rojos, por lo que pinta la sangre, los huesos, los músculos, la lengua y las mucosas.


Otros animales que tienen la sangre de color verde son algunas sanguijuelas, gusanos terrestres y marinos. Se caracterizan por tener el pigmento llamado ‘clorocruorina’, el cual es muy similar a la hemoglobina, ya que también cuenta con moléculas de hierro dentro de su estructura y, de igual forma que en los humanos, el color cambia a rojo claro cuando está en contacto con el oxígeno; sin embargo, cuando está desoxigenado, tiende a cambiar a color verde. Otra característica adicional que se presenta en estos animales es que no se encuentra la clorocruorina en ninguna célula sanguínea, sino que está circulando libre en el plasma.


Paleta de amarillos



Por su parte, los insectos y otros invertebrados poseen la hemolinfa, que, a diferencia de la sangre, no tiene células y no tiene intercambio de gases con la respiración, por lo que, básicamente, es agua con algunas sustancias disueltas, viéndose amarilla, verdosa o naranja, dependiendo del organismo que se esté observando.


Hay animales marinos, como las ascidias, que tienen la sangre de color amarillo verdoso como resultado del pigmento llamado ‘hemovanadina’, que, en lugar de poseer hierro como la hemoglobina, sus células sanguíneas (vanadocitos) se unen con el vanadio. Este pigmento no transporta oxígeno como en los animales invertebrados.

Catálogo de violetas


Y, aunque no lo crea, sí existen animales con la sangre de color violeta, sobre todo aquellos invertebrados marinos, como los sipuncúlidos, los priapúlidos y los braquiópodos. Su pigmento principal es la ‘hemeritrina’, que, cuando se encuentra oxigenada, es de color violeta-rosa, y cuando está desoxigenada, no tiene algún color específico; también, tiene hierro como elemento central, igual que la hemoglobina.


Para terminar, cabe decir que hay algunos animales que no tienen propiamente un color de sangre, como los peces de hielo o dracos, y esto se debe a que, a lo largo de la evolución, han perdido la hemoglobina; esto es, de manera práctica, que no tienen glóbulos rojos y los pocos que les quedan no tienen una función en particular. Estos peces habitan en aguas con abundante oxígeno y poseen un metabolismo lento, por lo que el oxígeno viaja disuelto en el plasma de la sangre y, de esta forma, consigue llegar a todas las células.


Aunque, en los humanos, la sangre es un tejido indispensable para que haya vida, en algunos animales, no es tan necesario, ya que han conseguido adaptar diversos mecanismos para llevar oxígeno y nutrientes para su propio metabolismo, así como lograr eliminar aquellos productos de desecho en sus tejidos, sin contar con un sistema circulatorio como tal. Sorprendente, ¿verdad?




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