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Los juegos de rol


Sus beneficios en el aprendizaje y en la salud mental





Para muchas personas no adeptas a ellos y dejándose guiar por los estereotipos, los juegos de rol son considerados como aburridos, raros y hasta malditos, y quienes los juegan son etiquetados como “ñoños”, “inadaptados” o “geeks”, o bien, que son miembros de una secta demoníaca, donde el culto se expresa a través de rituales dentro del juego.


Los juegos de rol existen desde hace décadas y, la mayoría del tiempo, han tenido esas connotaciones negativas, en parte, influenciadas por la imagen estereotípica que se presenta de ellos en la televisión –por ejemplo, las series y películas escolares donde los chicos inteligentes y no populares se divierten con este tipo de juegos, disfrazados y encerrados en un sótano o escondite durante horas–. Sin embargo, en los últimos años, estos juegos han adquirido popularidad, con otro significado, y diversos estudios científicos han demostrado que son benéficos en la salud mental y emocional de las personas y en el desarrollo y aprendizaje de los niños.


¿Qué son?

Comúnmente referidos como RPG –abreviación del término inglés role-playing games–, son un tipo de juego colectivo en donde cada participante toma o caracteriza el papel de un personaje de la trama; es decir, se convierte en él, actuando y desenvolviéndose durante el curso del juego según las características y personalidad de dicho personaje.


Pese a que hay una historia principal sobre la que se basa el juego, el argumento de cada partida es cambiante y se va determinando al azar, conforme a una serie de instrucciones; para esto, usualmente, se utilizan dados, cuyo resultado corresponde a una instrucción o situación determinada que va armando y desarrollando la trama, y sobre la cual el personaje interactúa.


Un elemento importante en los juegos de rol es la presencia de un narrador, llamado Game master, quien, además de ir relatando el curso de la historia, se encarga de ir registrando los escenarios o situaciones que van configurando la trama y las acciones de los personajes (jugadores); asimismo, define las consecuencias de los actos de cada uno de ellos, de una forma imparcial.


En sus inicios, los juegos de rol aparecieron en formato de tablero para mesa y, posteriormente, con el desarrollo y auge de los videojuegos, dieron el salto hacia lo virtual. En la actualidad, existen muchos títulos de juegos de rol. El primero que existió, que es la máxima referencia de este tipo de juegos y el más popular a nivel mundial, es Calabozos y Dragones, que se ha lanzado en varias ediciones e, incluso, ha sido llevado a la pantalla grande. Apareció en 1974, como un juego de mesa, y se hizo rápidamente popular gracias a su historia y personajes de fantasía, y a que es divertido y sencillo de entender; de hecho, es el juego que inauguró la modalidad de los juegos de rol.


Actualmente, la mayoría de este tipo de juegos se lanza en formato de video y tienen distintas temáticas, como vampiros, acción, animé, etcétera. Entre los títulos más populares, están Genshin Impact, Elden Ring, Dragon Quest, Final Fantasy, Diablo, por mencionar algunos; sin dejar de mencionar los basados en franquicias televisivas o cinematográficas, como Star Wars o El señor de los anillos, por ejemplo.


Beneficios para la mente y el aprendizaje

Son varios los estudios psicológicos que coinciden en que los juegos de rol ayudan a estimular el pensamiento e influyen en el desarrollo psicosocial y emocional de las personas en todas las etapas, desde la infancia hasta la adultez. Esto, porque brindan a las personas la oportunidad de asumir una postura en medio de una situación simulada determinada, lo cual, además de tener un impacto en el pensamiento, puede ocuparse como terapia para representar situaciones de la vida real y ayudar a que los individuos sepan enfrentarse y actuar ante ciertos eventos que podrían ocurrir en la vida real.


Estas son algunas de las capacidades que se pueden estimular y mejorar mediante la práctica de los juegos de rol.


Creatividad: Los juegos de rol se desarrollan en un ambiente fantasioso, con tantos escenarios, situaciones o elementos que la imaginación pueda proporcionar. Esta capacidad comienza a estimularse y a mejorarse desde el momento en el que el jugador se pone en personaje y comienza a crear su mundo imaginario.


Habilidades sociales: Los juegos de rol exigen de la participación de varios jugadores (personajes) para ir desarrollando la historia; esto implica la interacción entre sí y, por lo tanto, el establecimiento de relaciones interpersonales. Aun cuando haya personas tímidas e introvertidas dentro del grupo, el hecho de estar inmersas en un mundo ficticio, bajo el escudo de la personalidad de su personaje, les invita a desenvolverse de manera más orgánica, sin sentir tanta pena.


Trabajo en equipo y cooperación: Al haber muchos jugadores involucrados dándole vida a una trama en la que, muy probablemente, hay un grupo de héroes y otro de villanos, la experiencia es totalmente cooperativa entre los personajes; es decir, se apoyan entre sí para conseguir su causa. Una dinámica de este tipo dentro de un entorno laboral ayuda a valorar a cada miembro del equipo y a reconocer sus habilidades y talentos, por ejemplo.


Pensamiento crítico y resolución de problemas: Está implícito al momento en el que los personajes tienen que actuar de una u otra forma ante las diferentes problemáticas o situaciones que se van presentando en el juego, para conseguir su objetivo. Esto puede ser desde la forma más efectiva para resolver un acertijo, hacerle frente a un villano o pensar una estrategia para ganar una batalla, por ejemplo. En este proceso, se conjuga también la creatividad, al buscar la mejor solución a los retos.


Empatía: Los juegos de rol son la herramienta perfecta para lograr que una persona se “ponga en los zapatos del otro”, pueda comprender a los demás y se sensibilice para ver las cosas desde varias perspectivas y no sólo desde la propia, volviéndose más empática. Esto, gracias a las preguntas básicas que rigen los juegos de rol, con las que cada jugador conduce a su personaje: ¿cómo actuarías si…?, ¿qué hubieras hecho si…?, ¿cómo te sentirías si…?


Los juegos de rol –en un ambiente sano y controlado– tienen un impacto positivo en todas las etapas y en todos los contextos, ya sea en niños pequeños, estudiantes, trabajadores y hasta en el entorno familiar.


Un artículo de la Universidad del Norte de Illinois resalta los beneficios de los juegos de rol en universitarios, como una forma de prepararlos para los retos del mundo laboral. Haciendo referencia a un estudio realizado en 1991, el artículo menciona que “los juegos de roles involucran a los estudiantes en situaciones o escenarios de la vida real que pueden ser estresantes, desconocidos, complejos o controvertidos, lo que requiere que examinen los sentimientos personales hacia los demás y sus circunstancias”. Por lo tanto, el juego de rol se puede emplear eficazmente en el aula, como un medio para:


· Motivar e involucrar a los estudiantes.

· Mejorar las estrategias de enseñanza.

· Recrear escenarios de la vida real donde los estudiantes puedan aprender habilidades sobre cómo manejar las situaciones (negociación, debate, trabajo en equipo, persuasión, cooperación, control de emociones y reacciones).

· Proporcionar oportunidades para la observación crítica de los compañeros.


Algunas situaciones laborales o de carrera para las que pueden ser de gran ayuda los juegos de rol son: práctica de entrevista laboral, mercadeo, venta minorista, consejería, enseñanza, debates y argumentación.


En cuanto a su papel desde la infancia, los expertos aseguran que los primeros jugadores de los juegos de rol –aunque no necesariamente con un tablero o plataforma e instrucciones preestablecidas– son los niños, quienes, desde pequeños, empiezan a jugar solos o con sus amigos, poniéndose en distintas situaciones e interpretando diferentes personajes en circunstancias o escenarios que ellos mismos se imaginan y crean: el veterinario que cura al perrito, la mamá que cuida y da de comer a sus hijos, la maestra, dos combatientes, el ladrón y la policía, el superhéroe y el villano, etcétera. Gracias a esta actividad, los niños están aprendiendo a socializar de forma espontánea, a desenvolverse y a negociar.

Ya como terapia o dinámica de desarrollo, estas son algunas formas en las que los juegos de rol auxilian en la educación y aprendizaje de los niños:


· Aprenden sobre ellos mismos y el mundo que les rodea, y les ayuda a expresar sus sentimientos a través del personaje

· Desarrollan sistemas complejos de pensamiento social nuevas, confusas o que les asustan

· Desarrollan sistemas complejos de pensamiento social

· Cultivan la inteligencia emocional y social

· Sintetizan el conocimiento y las habilidades


Ha quedado demostrado que los juegos de rol son mucho más que sólo un tablero sobre la mesa; no solamente son un medio de diversión y distracción, sino, también, una forma efectiva, lúdica e interactiva de aprender y desarrollar habilidades que necesitaremos a lo largo de nuestra vida. Jugarlos no hace a las personas ‘antisociales’, ‘inadaptadas’ o ‘nerds’, como suelen señalárseles; por el contrario, las vuelve más capaces y las prepara para enfrentarse al mundo real, que, como bien se dice, muchas veces, supera la ficción.

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