Resurgimiento de una reina maya
- paginasatenea
- 5 ene
- 4 Min. de lectura

En la antigua civilización maya –que abarcó desde territorios del sureste de México (península de Yucatán, Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo) hasta Guatemala, Belice y parte de Honduras–, el poder no estuvo reservado únicamente a los hombres. Aunque la mayoría de los registros arqueológicos y narrativas tradicionales destacan a gobernantes masculinos, también, existieron mujeres que desempeñaron roles políticos, ceremoniales y militares de gran relevancia. Sin embargo, su presencia ha quedado parcialmente oculta por la escasez de fuentes, la destrucción del tiempo y la difícil decodificación de los hallazgos recientes, lo que ha llevado a que sus historias sean menos conocidas o apenas mencionadas.
Tal es el caso de Ix Ch’ak Ch’een, una soberana de la ciudad prehispánica de Cobá, en Quintana Roo, cuyo nombre y legado apenas comienzan a descubrirse.
Un tour por la ciudad
De acuerdo con información de la Secretaría de Cultura y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Cobá –que significa “agua turbia” o “agua picada”– fue el asentamiento prehispánico de mayor extensión en las tierras bajas mayas del noreste de la península de Yucatán. Ubicado en el territorio que corresponde al estado de Quintana Roo, su desarrollo se dio del período Preclásico tardío al Posclásico tardío (300 a. C.-1540 d. C.), levantándose alrededor de cinco lagunas –lo que favoreció su crecimiento para convertirse en una gran ciudad– y extendiéndose en una superficie de 70 km2, a lo largo de la cual se reconocen tres zonas o grupos de mayor relevancia.
Grupo Cobá: Es el conjunto de edificios más importante y más antiguo de todo el complejo. Posee más de 50 construcciones, varios patios, cuartos abovedados, una gran plaza (donde se llevaban a cabo actividades de la vida cotidiana, política y religiosa), un campo de juego de pelota, un edificio conocido como La Iglesia y ocho estelas esculpidas.
Grupo Macanxoc: Consta de varios edificios de diversas dimensiones; los tres más altos aún no han sido explorados. Posee ocho estelas talladas, las cuales resultan difíciles de leer e interpretar debido a la severa distorsión que presentan por la erosión del tiempo y el clima. Lo que sí se sabe es que estos monumentos datan del siglo VII de nuestra era.
Grupo Nohoch Mul: Aunque no cuenta con muchos edificios, en comparación con los otros grupos, posee los de mayor tamaño de todo el complejo. De ellos, sólo tres han sido explorados y pueden visitarse.
Los investigadores bautizaron a este grupo como Nohoch Mul, que, en maya, significa “gran montículo”, en alusión a que, en esta zona, se encuentra el monumento principal y más alto de todo Cobá, con una altura de 42 metros, con un templo superior cuyas características son las más tardías de la región. En la plaza de este grupo, se encuentra la estela mejor conservada de todas las encontradas en el complejo, hasta el momento, la cual data del año 780.

El “rescate” de la soberana
En 2024, el INAH notificó que, producto de las investigaciones impulsadas por un programa de mejoramiento de zonas arqueológicas, se descubrió, dentro del Grupo Nohoch Mul, una piedra que contiene una extensa inscripción jeroglífica que, al parecer, se asocia a un cuerpo de agua cercano.
Tal monolito, nombrado La Roca de la Fundación, está constituido por 123 cartuchos jeroglíficos, siendo uno de los textos más extensos que se conocen hasta el momento en el asentamiento. Muchos de sus pasajes están erosionados; sin embargo, las partes legibles permiten ver que la inscripción da inicio con la fecha de Cuenta Larga 9.6.15.6.9, 13 Muluk 12 Sip, que corresponde al 12 de mayo del 569 d. C., la cual se asocia a la fundación de Kehwitznal (Lugar de la montaña del venado), que, se cree, fue el antiguo nombre del Grupo Nohoch Mul o de una de sus edificaciones.
También, narra un evento en el que ascendió al poder un personaje llamado K’awiil… Ch’ak Ch’een (los tres puntos indican palabras ilegibles), cuyo nombre es muy similar al de la soberana Ix Ch’ak Ch’een Yopaat, quien aparece mencionada en la estela 30 del Grupo Nohoch Mul y cuyo tiempo de reinado, se sabe, coincidió con el final del período acaecido en 9.7.0.0.0, 7 Ajaw K’ank’in (8 de diciembre de 573 d. C.).
Más adelante, la inscripción menciona a los dioses patronos de Cobá, entre los que destacan Baluun Tz’akbu Ajaw, “Señor de las Innumerables Generaciones”, deidad relacionada a los linajes gobernantes y con el resguardo de los bienes alimenticios; Chaak, dios de la lluvia; y K’awiil, divinidad asociada con la institución del gobierno y el poder real.
El último pasaje relata un evento relacionado con una entronización, aunque, por el momento, no es posible determinar el nombre de la persona en cuestión ni conocer más detalles, debido al deterioro de la piedra. Sin embargo, las revelaciones anteriores sirven como una especie de pistas que permiten a los especialistas plantear algunas hipótesis, con alta probabilidad de ser ciertas.
Por ejemplo, primero, como ya hemos mencionado, se sabe que la fundación de Kehwitznal ocurrió en el 569 d. C., y tal evento tiene relación con el llamado K’awiil… Ch’ak Ch’een. Por su parte, la finalización del séptimo k’atun (un k’atun es una unidad de tiempo en el calendario maya) corresponde al año 573 d. C., que involucra a la soberana Ix Ch’ak Ch’een Yopaat, mencionada también en varias estelas de Cobá. De igual manera, conocemos que K’awiil es un dios relacionado al gobierno. Con estos datos, los epigrafistas indican que, debido a que los nombres identificados de los soberanos presentan sólo ligeras variaciones (uno empieza con Ix y el otro con K’awiil), y por la cercanía de las fechas, ambos podrían tratarse de la misma persona; es decir, la soberana. Por lo tanto, eso nos llevaría a pensar que los términos agregados a su nombre al principio, que son los que presentan la variación, podrían relacionarse con ciertos eventos o momentos en los que la soberana participó.
No obstante, es importante recordar que la roca sigue en estudio, por lo que, en un futuro (ojalá que no tan lejano) esperamos contar con nuevos datos y descubrimientos que refuercen y amplíen lo conocido hasta ahora, corroborando las hipótesis planteadas sobre la soberana, o bien, que arrojen nuevos datos que den luz sobre aquella dinastía u otros soberanos.




Comentarios