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El perro corgi

Actualizado: 4 may



El corgi es una raza canina británica, cuyo nombre proviene del celta kergie, que significa ‘perro enano’. Tiene dos variantes, el corgi galés de Cardigán y el corgi galés de Pembroke. Si bien son muy parecidos, este último es, quizás, el más conocido y el más fácil de encontrarse en los parques o en las calles, paseando junto a sus amos, moviendo, de lado a lado, sus pompitas esponjosas.


Aunque, en la actualidad, esta raza es utilizada como una mascota de compañía, lo cierto es que fue criada originalmente para desempeñar funciones de pastoreo.


Características



Corgi de Pembroke

De manera general, los corgis son perros de talla chica, de cuerpo alargado pero robusto, y de patas cortas. Su cuello también es corto, su hocico es alargado y tienen las orejas erguidas, en forma triangular, siendo las del galés de Pembroke un poco más puntiagudas, que lo asemejan más a los zorros, en comparación con las del galés de Cardigán, cuya punta es más redondeada. La cola es el principal distintivo de ambas variantes, ya que la del Cardigán es más larga y gruesa, mientras que los de Pembroke la tienen tan pequeña que casi no se les nota.


En cuanto al tamaño, el galés de Cardigán es ligeramente más alto y más largo que el galés de Pembroke, y con las patas delanteras un poco arqueadas; los ejemplares adultos miden entre 25 y 34 centímetros de alto, y pesan de 15 a 18 kilos. La altura de los Pembroke, en cambio, es de 23 a 30 centímetros, y su peso oscila entre los 12 y 15 kilos.


El pelaje de los corgis es liso, sin embargo, el del galés de Cardigán se distingue por ser de un largo mediano, mientras que el del galés de Pembroke es corto. La coloración del manto también es un tanto diferente entre las dos variantes. El del Cardigán puede ser de distintas escalas de rojizo, sable, ‘azul verdoso’, abigarrado, grisáceo o negro, con el cuello, abdomen, la parte baja de las patas y partes del rosto (la zona de la nariz y la línea hacia la frente) de color blanco, o bien, todo blanco, de acuerdo con el American Kennel Club (AKC). El galés de Pembroke puede encontrarse en negro, sable y tonalidades que van desde el beige al marrón, igualmente, con cuello, pecho, abdomen y cara con toques blancuzcos.


Temperamento



Corgi de Cardigán

Como buenos ‘hermanos’, siempre hay uno más amigable que el otro, y, en este caso, ese es el corgi de Pembroke, en tanto que el de Cardigán tiende a ser un poco reservado y menos extrovertido, especialmente con los extraños, pero, una vez que conoce a la persona, es amigable.


De manera general, los corgis conviven bien con niños, otros perros y otras mascotas siempre y cuando se hayan criado con ellos, aunque tienden a ser un poco rudos o bruscos debido a sus instintos de pastoreo, por lo que pueden llegar a morder –sin hacer daño– los talones de la gente u otros perritos.


No hay que dejarse engañar por su tamaño ni por su adorable cara, pues, aunque estos perros no tienden a ser agresivos, son protectores y vigilantes, de modo que alertarán a sus amos, con fuertes ladridos. Son perros inteligentes, enérgicos e independientes –por su genética pastora–, pero les encanta estar cerca de su familia y pasar el tiempo con ella.


Cuidados y ejercicio

Los corgis son perros atléticos y necesitan tener su mente ocupada, realizando alguna actividad, para, así, evitar que desarrollen un carácter huraño o destructivo en casa. Es por ello que los paseos diarios son indispensables, que incluyan un breve período para que puedan correr. Junto con una dieta moderada, de pequeñas porciones, el ejercicio es también necesario para evitar que, por su complexión, desarrollen sobrepeso. Son de rápido aprendizaje y responden bien al entrenamiento, aunque se requiere de firmeza por parte del adiestrador, para lograr captar su atención y obediencia.


Su pelaje no requiere de mayor cuidado que el de un baño, cada dos o tres semanas, y un cepillado, o bien, semanal o de dos a tres veces por semana.


En cuanto a las enfermedades que llegan a ser propias de esta raza, el AKC enlista las siguientes: problemas de espalda, especialmente si el ejemplar tiene sobrepeso, la displasia de cadera y codo, daños visuales y cardíacos, mielopatía degenerativa y enfermedad de Von Willebrand, un problema de la coagulación de la sangre. Al tener las orejas erguidas, con la cavidad expuesta, es necesario revisárselas de manera regular, al menos, una vez por semana, para asegurarse de que no exista alguna infección.


Orígenes



Comparación entre ambos corgis. Foto: American Kennel Club

De acuerdo con el AKC, de las dos variantes de corgi que existen, el galés de Cardigán es el más antiguo. De hecho, es uno de los más antiguos entre todas las razas británicas. Justo como su nombre lo indica, se originó en el reino medieval de Cardiganshire, probablemente, a partir del vallhund sueco, cuando éste fue llevado a Gales, desde la Europa Central, por los celtas, durante la migración masiva hacia Bretaña, hace alrededor de 3 mil años.


Justo como su antepasado, el vallhund sueco, el corgi fue desarrollado y criado para trabajar al cuidado y guía de los rebaños. Su tamaño le permitía morder con facilidad los talones del ganado, para evitar que se desviara, además de ayudarle a esquivar las patadas de éste. A las razas que utilizan dicha técnica del mordisco de los talones se les denomina heelers.


Por su parte, el galés de Pembroke se desarrolló en la comarca de Pembrokeshire. El AKC explica que, en el año de 1107, el rey Enrique I de Gran Bretaña invitó a los mejores tejedores artesanos de la región de Flandes (una comunidad neerlandesa en el norte de Bélgica) a que se asentaran en Gales, para que realizaran ahí sus finos productos, al servicio de la realeza. Como parte de dicha migración, los flamencos se llevaron a su nuevo hogar todo lo necesario para conservar su estilo de vida agrario, y esto incluía a sus perros pastores, los cuales eran robustos y de patas cortas, de los que, probablemente, surgieron los corgis de Pembroke. Se piensa que dichos canes flamencos pudieron ser, como ya mencionamos, ejemplares del vallhund sueco; aunque, también, se tiene la teoría de que el corgi de Pembroke pudo desarrollarse a partir del Cardigán.


Ambas variantes de corgis se consideraron como una misma raza en Reino Unido hasta principios de la década de 1930, cuando se les reconoció a cada una por separado.



La fan criadora número uno de corgis, particularmente de la variante de Pembroke, fue la reina Isabel II; de hecho, gracias a ella, estos perros se popularizaron como mascotas familiares y de compañía en el Reino Unido. Su primer ejemplar de esta raza, Dookie, lo recibió cuando ella tenía 7 años de edad; sin embargo, el linaje de los más de 30 corgis que tuvo a lo largo de su vida (algunos dorgis, cruza de corgi y dachshund) inició con Susan, una cachorra corgi, que sus padres le obsequiaron, aún bajo el título de princesa, cuando cumplió 18 años. Era tanto su amor por dicha perrita que hasta la llevó a su luna de miel.

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