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Rarámuris


Admirables atletas, que sólo necesitan sus huaraches para correr






Siempre tienes que ver más allá del horizonte, más allá de lo que está a tu lado, de lo que tienes enfrente, de tu fuerza y capacidad. Esta parece ser la filosofía de estos hombres y mujeres nacidos para correr, pues, en sus pies, llevan impresa la fuerza y, en la mente, la idea de que mucho es poco.


Los rarámuris son verdaderos atletas que han sorprendido al mundo, por su gran habilidad y resistencia, porque parecen ser de acero. “Los de los pies ligeros”, un calificativo que les define desde hace muchas décadas, no reposan cada zancada en un zapato deportivo caro, con la última tecnología para correr, para ellos, sólo basta un par de huaraches planos, para ganar maratones.


El día a día, el mejor entrenamiento


Son indígenas tarahumaras (habitan la parte de la Sierra Madre Occidental que atraviesa el estado de Chihuahua y el suroeste de Durango y Sonora), que, en 1902, fueron descritos como “los mejores corredores del mundo”; no obstante, empezaron a ser noticia desde las últimas décadas del siglo pasado. Generalmente, corren con huaraches o sandalias de suela de caucho, no usan prendas de marca, ni algún dispositivo para medir sus tiempos de carrera y no van a gimnasios; ellos corren porque así lo aprendieron desde pequeños, porque es la manera de llegar a un lugar; por eso, no les importan mucho los tiempos, sino sólo correr, por amor a la vida y al movimiento.


La mayoría de estos corredores no tiene un entrenamiento como tal antes de un gran maratón, pues su condición física y resistencia las obtienen en su hábitat y en su forma de vida: sembrar, cultivar, cuidar y pastorear a sus animales, desplazarse largas distancias para conseguir sus alimentos, ir a la escuela o por alguna diligencia. Estas actividades cotidianas los mantienen corriendo y fortalecen su cuerpo. Están acostumbrados a transitar por barrancas, montañas y complicados caminos de suelo irregular, por lo cual, desplazarse en superficies planas les es más fácil.


Otra práctica común de su día a día, que los mantiene en entrenamiento constante, son las llamadas carreras de bola, un juego en el que se patea una pelota dura, de madera, y los participantes deben correr para alcanzarla; gana quien consiga atraparla primero. Generalmente, la pelota es pateada tan fuerte y se desplaza tan rápidamente por el terreno que los jugadores llegan a correr hasta 90 kilómetros.



Según Luis Alberto Vargas Guadarrama, investigador de la UNAM, la dinámica de las carreras de bola podría tener un simbolismo cosmogónico, en donde la pelota representa al Sol, que se desplaza por el cielo.

Además de las actividades antes mencionadas, tradicionales de su comunidad desde hace varias generaciones, correr ha sido característico de los tarahumaras, también, como medio de supervivencia. El investigador Christopher McDougall, quien se asentó en las Barrancas del Cobre (Chihuahua) para entender por qué corren tanto, explicó, en su libro Nacidos para correr (una gran referencia literaria para comprender la vida de los tarahumaras), que, desde tiempos de Cortés y la Conquista, las invasiones por la Revolución Mexicana hasta los conflictos actuales entre los pueblos aledaños, los rarámuris han tenido que correr constantemente para huir y refugiarse, cada vez más, en las alturas de las montañas.


Maratones no es lo mismo que olimpiadas


Dadas sus habilidades y su resistencia, los rarámuris corren maratones y ultramaratones, sí, pero no han sido figuras que destaquen en las Olimpiadas, donde lo que interesa es la velocidad y llegar primero, mas no sólo terminar la carrera.


Sin embargo, pensando en que podían ganar debido a su capacidad para correr, dos corredores tarahumaras fueron llevados a participar en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, de 1928, representando a nuestro país. No obstante, quedaron en los lugares 32 y 35, pero eso no les importó, porque lo suyo es la resistencia, no la velocidad. De hecho, al llegar a la meta, exclamaron que el recorrido había sido muy corto. En las Olimpiadas de 1968, celebradas en nuestro país, representantes rarámuris volvieron a competir, pero, nuevamente, no tuvieron un buen desempeño.


Pero si de maratones se trata, los tarahumaras sí que sobresalen. Entre 1992 y 1998, alrededor de 35 corredores rarámuris participaron en ocho ultramaratones en Estados Unidos; más del 80 % terminó las carreras, y la mayoría de ellos quedó dentro las 100 primeras posiciones; cuatro ganaron, de los cuales, dos ostentan dos récords: el de la persona más joven y de mayor edad en lograrlo.


Otras competencias de este tipo destacables ocurrieron en 2017, como la primera Carrera Tarahumara, celebrada en junio de ese año, en la Ciudad de México, en la que los ganadores fueron los hermanos rarámuris Hermilo y Andrés García, quienes obtuvieron el primer y segundo lugar en la contienda de 10 kilómetros. Otro ejemplo fue el primer Maratón Oso Polar, celebrado en Manitoba, Canadá, en noviembre de 2017, a una temperatura de 20 grados bajo cero, donde la familia Ramírez –Santiago (padre), Juana (hija) y Mario (hijo)– puso el nombre de México en alto al quedar en los primeros lugares. Por su parte, los hermanos Lorena y Mario Ramírez, triunfaron en el Ultramaratón Cerro Rojo, en Puebla, y corrieron, también, en el Ultramaratón de Canaria, en Tenerife, España. No se debe olvidar la participación de los rarámuris Arnulfo Quimare e Irma Chávez, en la edición 120 del Maratón de Boston, en 2016, sorprendiendo a los participantes de todo el mundo por su resistencia.


Cabe decir que, cuando los rarámuris corren en las competencias, lo hacen portando su ropa tradicional y sus distintivos huaraches. En el caso de las mujeres, lucen sus coloridos y largos vestidos, los cuales no parecen estorbarles en lo absoluto al momento de correr.


Los secretos


Ya se ha establecido que la clave de la resistencia de los rarámuris se encuentra en su tradicional estilo de vida; sin embargo, hay dos factores que destacan: un par de bebidas y el calzado.


Sobre el primer factor, investigaciones han encontrado que el pinole tiene un efecto energizante, que les permite correr por períodos largos, sin agotarse. También, se habla del izquiate, hecho con agua, jugo de limón, chía y azúcar, que les ayuda a recuperar fuerzas.


En cuanto al calzado, varios estudios, incluido uno realizado nada más ni nada menos que por la prestigiosa marca de ropa y zapatos deportivos Nike, encontraron que los huaraches les permiten a los rarámuris correr sin cansarse, porque son ligeros y no ejercen gran impacto sobre los pies. Lo curioso es que, luego de dicha conclusión, muchos atletas intentaron correr en sandalias, pero no tuvieron los mismos resultados que los rarámuris, ya que sus pies no estaban acostumbrados a ese tipo de calzado.


Correr y seguir corriendo


Este 2023, siete rarámuris viajaron a Ottawa, Canadá, para competir en los Juegos Mundiales Máster de Pueblos Indígenas, celebrados en agosto, quedando entre los cinco primeros lugares en los mil 500 metros planos, en diferentes categorías, entre otros logros. Valentín Mendoza (junior), Verónica Palma Cruz (senior) y Lucy Esther Nava (junior) se llevaron el oro, mientras que Alfonso González obtuvo el bronce en la categoría junior y Silvino Cubesare se quedó con la plata en la categoría senior. Irma Juana Chávez y José Isidro Nava se colocaron en la quinta posición en las categorías de menores de 39 años y mayores de 40, respectivamente. Con nueve medallas ganadas en total, en las diferentes competencias, la delegación rarámuri logró su pase para las Olimpiadas de Francia 2024.


Por su parte, Isadora Rodríguez González, de 46 años de edad, ganó el Maratón Jebla 2023, en ciudad Victoria, Tamaulipas, llevado a cabo en octubre, de 42 kilómetros.


¡Nuestra admiración a todos los corredores de pies ligeros!

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